El Plan de Estabilización Económica de 1958 en la Argentina
RAÚL GARCÍA HERAS Universidad de Buenos Aires

Hace ya más de cuarenta años, con un vibrante y elocuente mensaje radial, el 29 de diciembre de 1958, el presidente Arturo Frondizi anunció el lanzamiento de un plan de estabilización y desarrollo económico apoyado desde el exterior. Con un estilo oratorio característico mediante el cual habría de hacer diversos anuncios clave durante su mandato, a los pocos meses de asumir la presidencia Frondizi inesperadamente convocaba al país al sacrificio y a respaldar un plan tendiente a reordenar la economía nacional y sentar las bases de su futuro desarrollo.

¿Cómo se enlazaba este plan de estabilización con la política económica inicial de Frondizi y sus promesas de la campaña electoral? ¿Cuáles fueron sus principales características y los problemas que enfrentaron su formulación y ejecución? ¿Qué impulsó a este brillante político a aplicar este programa económico? Para responder a estos interrogantes y contribuir con una perspectiva histórica al debate público que últimamente han despertado las políticas de estabilización económica en la Argentina, y en especial el papel del Fondo Monetario Internacional en su controvertida formulación y aplicación [1] en este artículo reseñaremos los orígenes y características del primer plan de estabilización económica de 1958, así como algunos problemas concretos que se plantearon durante los primeros meses de su aplicación. Sin desconocer los aportes de un trabajo ya clásico de Eshag y Thorp y de otro más reciente de Manzetti [2] nos basaremos en fuentes primarias y secundarias de la Argentina y el exterior que, en ciertos casos con algunas restricciones importantes para citarlas, en los últimos años se han abierto a la consulta de los investigadores [3] Al hacerlo, también esperamos ampliar la base empírica sobre el ámbito latinoamericano que ya nos brindan los trabajos recientes de Kofas sobre los programas de estabilización económica aplicados en Chile y Bolivia durante los años 50 y 60 con el respaldo del gobierno de Estados Unidos y los organismos financieros internacionales [4]

La política económica inicial del gobierno de Frondizi

Arturo Frondizi había ganado con claridad las elecciones generales convocadas por el gobierno provisional de la "Revolución Libertadora" para febrero de 1958, a fin de restaurar el régimen constitucional luego del derrocamiento del Peronismo. Ese triunfo lo había logrado como candidato presidencial de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), una rama mayoritaria del Radicalismo que a comienzos de 1957 controlaba los cuerpos directivos del partido y que finalmente había formado una nueva agrupación por irreversibles discrepancias con el Balbinismo y el Sabattinismo. La UCRI había realizado una campaña electoral muy crítica contra el gobierno de la Libertadora, remarcando sobre todo el anti-peronismo de su plan político y el notorio liberalismo de su política económica, y con matices nacionalistas y estatistas que estaban muy arraigados en la Argentina. También había abogado por el "desarrollismo", una concepción no menos atractiva para gran parte del electorado, en cuya formulación teórica y adopción como programa partidario habían influido distintas vertientes extrapartidarias, entre las cuales se destacaban Rogelio Frigerio y sus seguidores, y según la cual el país necesitaba integrar el Peronismo a la vida política y resolver diversos problemas estructurales de larga data sin recurrir a regresivas políticas liberales ni a medidas populistas discutibles como las aplicadas por el Peronismo. En otras palabras, esta victoria obedecía a que, liderada por Frondizi, la UCRI aparecía como el único partido que era una auténtica alternativa nacional y popular, tenía un programa de gobierno concreto y estaba en condiciones de resolver los dilemas políticos y económicos de la Argentina de aquel entonces [5]

Durante sus primeros seis meses el gobierno de Frondizi siguió la política económica prometida en su campaña electoral [6]En ello incidieron convicciones ideológicas partidarias ya citadas, las ideas "desarrollistas" del grupo de Rogelio Frigerio y ciertos sectores de la UCRI que las compartían, las expectativas que el programa de la UCRI había despertado en la sociedad argentina y reclamos de diversos ámbitos empresariales, incluyendo los de algunos que sostenían ideas económicas liberales[7] En consecuencia, las medidas crediticias, salariales, tarifarias, monetarias y de gasto público --todas ellas de corte expansivo y financiadas mediante líneas de redescuento otorgadas por el Banco Central y el Banco de Crédito Industrial-- produjeron un virtual descalabro económico en el cual se destacaron un mayor déficit fiscal y un rebrote inflacionario [8]

Estos problemas concidieron con la pérdida de reservas internacionales y otra crisis de la balanza de pagos, lo cual generó un intenso debate en el gobierno y el partido y lo obligó a reorientar su política económica [9] El gobierno no abandonó sus ideas "desarrollistas" y mantuvo una significativa intervención estatal en la economía. Sin embargo, el inicio de "La Batalla del Petróleo" [10] la sanción de una nueva ley de inversiones extranjeras y la solución de antiguos litigios con destacadas empresas extranjeras de electricidad hacia fines de 195 [11] marcaron un punto de inflexión en la evolución de la política económica del gobierno de Frondizi. En efecto, estas medidas reflejaron un enfoque más positivo y realista hacia el rol del capital extranjero en el país y el comienzo de un gradual giro hacia posturas más afines a las ideas ortodoxas de los organismos financieros internacionales, el gobierno de Estados Unidos y la banca privada internacional. En su implementación incidieron sobre todo las presiones de los inversores extranjeros, de los organismos multilaterales de crédito y del gobierno de Estados Unidos, que ya se hacían sentir en toda América Latina desde los comienzos de la segunda posguerra [12] En segundo lugar, también influyeron las ideas de los "desarrollistas", quienes entendían que el aporte de la inversión extranjera era decisivo para capitalizar y desarrollar la economía nacional, y el notorio pragmatismo político que comenzaba a caracterizar las principales decisiones del presidente Frondizi cuando se le planteaban situaciones como la necesidad de superar a la brevedad el déficit energético nacional, lograr el autoabastecimiento petrolero y convertir a la Argentina en un país atractivo para los empresarios extranjeros. Este giro hacia una política económica ortodoxa habría de culminar con un plan de estabilización apoyado por los organismos financieros internacionales, el gobierno y la banca privada norteamericanos.

Los orígenes del plan de estabilización económica de 1958

La Argentina se había incorporado al Fondo Monetario y el Banco Mundial en 1956. Siguiendo los procedimientos a los cuales habitualmente recurrían los países miembros que experimentaban serios problemas económicos y esperaban resolverlos con el apoyo de la comunidad financiera internacional, el gobierno de Frondizi pidió al Fondo Monetario que enviase al país una misión destinada a elaborar un diagnóstico de su situación económica y a preparar conjuntamente con funcionarios argentinos un programa de emergencia que la institución eventualmente contribuiría a financiar. Esta labor conjunta fue tan difícil como implementar las medidas de apertura ya citadas en materia petrolera y de inversiones extranjeras. En el partido, en casi todo el gobiern [13] y en la opinión pública, había resistencia a aplicar medidas económicas que se contraponían con las ideas "desarrollistas", con los postulados del Radicalismo y las promesas de la campaña electoral [14] Ciertas medidas inesperadas, como el lanzamiento de "La Batalla del Petróleo", habían desatado una airada protesta obrera y social en la cual se entrelazaban cuestionamientos ideológicos y de procedimiento que debilitaban la posición del gobierno frente al establishment y las Fuerzas Armadas. Además, por su elevado costo politico y social, y tal como sucediera en Chile y Bolivia a comienzos de los años 50, de por sí era difícil elaborar un programa de reordenamiento económico de índole ortodoxa y que fuera a la vez convincente para quienes desde el exterior habrían de dar el apoyo financiero indispensable para ponerlo en marcha [15]

Dos misiones del Fondo Monetario encabezadas, respectivamente, por Jorge Del Canto y Gesualdo Costanzo, dos altos funcionarios de la "vieja guardia" de la institución, estuvieron en la Argentina en agosto y noviembre de 1958 [16] En el intervalo, la Argentina debió acelerar la resolución de los litigios con las empresas extranjeras de electricidad que ya mencionáramos y hubo gestiones adicionales durante la asamblea anual del Fondo Monetario y el Banco Mundial realizada en Nueva Delhi a comienzos de octubre. Las primeras evaluaciones del Fondo sobre la situación económica de la Argentina y las perspectivas de que ésta aplicara un genuino programa de estabilización fueron muy pesimistas [17] En parte debido a su debilidad política, en vez de articular un plan coherente, el gobierno de Frondizi sólo atinaba a tomar tardíamente algunas medidas aisladas, por ejemplo en materia de contención del crédito [18] Las autoridades tampoco mostraban suficiente voluntad política y cohesión ideológica para adoptar las decisiones que la difícil situación demandaba. Por último, en la sociedad argentina no había un consenso favorable a las profundas reformas pendientes en la economía nacional, y mucho menos para las que requirieran medidas de apertura y de estabilización económica [19] Aun así, finalmente a mediados de diciembre los lineamientos del plan y la habitual carta de intención esbozándolo y pidiendo oficialmente ayuda al Fondo Monetario para aplicar un programa de estabilización estuvieron listos y a consideración del organismo [20]

Para acceder a la asistencia solicitada, la Argentina debió modificar su política económica y obtener la convertibilidad a dólares de sus saldos comerciales favorables con los países acreedores europeos nucleados en el "Club de París", un foro informal que los reunía desde mediados de 1956 y con los cuales se habían consolidado las deudas pendientes a fines de 1957 [21]

Las decisiones de aplicar un programa de estabilización económica y de reformar ciertos puntos de los acuerdos financieros y comerciales suscriptos con el "Club de París" a fines de 1957 obedecieron a tres causas. Sin dejar de reconocer los "positivos" cambios en política económica ya citados y el coraje del gobierno de Frondizi para hacerlos, en Estados Unidos y en los organismos multilaterales de crédito se seguía reclamando a la Argentina una mayor apertura económica y la total liberalización de sus vínculos comerciales y financieros internacionales [22] Una vez más, esta actitud ponía en evidencia lineamientos generales de la política estadounidense que ya eran perceptibles desde el período final del gobierno peronista. En segundo lugar, con el fracaso de la política inicial y el deterioro de la situación económica --lo cual coincidió con un paulatino incremento de la protesta social contra las políticas que comenzaba a aplicar Frondizi y una gradual disgregación de la coalición que lo llevara a la victoria electoral de febrero-- arreciaron las críticas y los reclamos de influyentes sectores políticos y económicos locales de orientación liberal para que el gobierno adoptara una política económica ortodoxa [23] En último término, el Ministro de Economía Del Carril --un político moderado de la UCRI, muy allegado a Frondizi, que ya venía respaldando la política petrolera y de inversiones extranjeras-- finalmente siguió la recomendación de Roberto Alemann, un asesor de extracción liberal que era un ferviente partidario de la convertibilidad y que, como miembro de varias misiones argentinas durante las tratativas con el "Club de París" de los años 1956-57, había bregado en vano por lograrla [24]

A mediados de diciembre, una misión enviada para explicar a los acreedores europeos el inminente plan de estabilización y su incidencia sobre las relaciones económico-financieras de la Argentina con Europa Occidental obtuvo la conformidad de un cónclave extraordinario de representantes del "Club de París" para que la convertibilidad de los saldos comerciales ya mencionados se aplicara a remesas destinadas a pagos comerciales y de la deuda en el área del dólar [25] También logró que los europeos le siguieran dando al país el mismo tratamiento cambiario que hasta entonces [26] Para ello, esta misión reafirmó la intención argentina de seguir cumpliendo con los pagos de su deuda externa en los mismos términos que se habían pactado en 1957 y aseguró que el nuevo régimen cambiario y comercial argentino --adoptado a instancias de las autoridades del Fondo Monetario y del gobierno de Estados Unidos-- no discriminaría contra los países europeos [27] Mucho más importante aún, el gobierno argentino alcanzó sus objetivos porque, habiendo prácticamente resuelto los problemas de balanza de pagos y de escasez de reservas internacionales que los aquejaran durante los difíciles años de la posguerra, en ese momento los principales países de Europa Occidental ya marchaban hacia una política de total liberalización de sus transacciones cambiarias [28]

Con esta noticia y tras la aprobación de un programa económico por el Fondo Monetario Internacional, merced a un tradicional acuerdo stand by a fines de diciembre de 1958, los organismos financieros internacionales, un consorcio de bancos privados norteamericanos y el gobierno de Estados Unidos otorgaron ayuda por 329 millones de dólares para apuntalar un plan de estabilización con el que se inició una nueva etapa en la política económica del gobierno de Frondizi en la Argentina [29] En dicho paquete de ayuda financiera se destacaba el aporte de 75 millones realizado por el Fondo Monetario Internacional, con la finalidad de conformar un fondo de estabilización en dólares que permitiese la unificación y liberalización total del mercado cambiario argentino, sobre todo durante el pico de demanda reprimida de divisas que se anticipaba para el primer trimestre de 1959 [30]

El nuevo programa económico comprometía al gobierno argentino a sanear la economía nacional y a sentar las bases de su genuino desarrollo mediante severas e inéditas medidas en materia cambiaria, arancelaria, comercial, tributaria, de déficit fiscal y de financiamiento del gasto público. En líneas generales, todas ellas tendían a instaurar una economía de mercado en un país aquejado por una severa crisis económica, por un alto grado de conflictividad social originado en disputas de índole político-partidaria y por las características y objetivos de la política económica, y en el cual ya se había afianzado una fuerte tradición de intervención estatal en la economía, cuyos orígenes se remontaban a los años de la Gran Depresión.

Conclusiones

Con la puesta en marcha del plan de estabilización económica, el gobierno argentino logró parte de los objetivos propuestos. Algunos de los más significativos fueron la reducción del déficit fiscal, la estabilización del tipo de cambio, una abrupta baja en la tasa de inflación anual a partir de 1960 y el fortalecimiento de la posición de reservas internacionales del Banco Central. Estos logros coexistieron con facetas regresivas como una caída en los salarios reales de los trabajadores y una menor participación de los asalariados en la distribución del ingreso nacional [31] Pero durante el primer año de vigencia de este programa, la Argentina no resolvió todos los problemas que obligaran al gobierno de Frondizi a aplicarlo con el apoyo de la comunidad financiera internacional. Por eso, luego de que una misión enviada a Buenos Aires hiciera una evaluación bastante favorable de la marcha de la economía y del programa a fines de 1959, el acuerdo stand by de diciembre de 1958 fue renovado sobre la base de que la Argentina mantendría la orientación general de la política económica trazada, cumpliría con las metas pendientes y resolvería las cuestiones de fondo que impedían una auténtica estabilización de su economía [32]

Sin embargo, transcurridos los primeros meses de aplicación del plan, entre las metas incumplidas y las cuestiones de fondo sin resolver ya se destacaba la imposibilidad de financiar el gasto público con ingresos genuinos de la Tesorería. En efecto, para financiar su déficit fiscal, el gobierno nacional seguía recurriendo a la suscripción de títulos públicos por parte del Banco Central y a los tradicionales adelantos transitorios del Banco Central a la Tesorería General de la Nación [33]

La racionalización del gasto público, una tarea de por sí muy compleja, era otra meta que el gobierno de Frondizi se había comprometido a cumplir al suscribir el acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional. No obstante, por un lado, una férrea oposición sindical, en la que influyeron consideraciones ideológicas y la defensa de derechos laborales y conquistas sociales de larga data, impidió todo avance significativo en un auténtico reordenamiento técnico, económico-financiero y administrativo de las empresas estatales [34] Unido a ello, el gobierno de Frondizi carecía de la fortaleza institucional y de la cohesión política e ideológica necesarias para aplicar en los plazos previstos todas las medidas de estabilización económica acordadas. Un caso concreto de esta debilidad institucional se planteó con motivo de las reducciones a los recargos aduaneros a ciertas importaciones que debían hacerse efectivas a fines de 1959.

Por otra parte, hasta mediados de 1959 el Ministro de Economía Del Carril y las autoridades del Banco Central tuvieron que compartir o disputar áreas de influencia con figuras como Rogelio Frigerio y sus seguidores, de orientación netamente "desarrollista" y decididos partidarios de las políticas monetarias y crediticias expansivas, quienes no creían en las bondades del plan y por ende carecían de la voluntad política necesaria para mantener su continuidad y consistencia [35] Luego, cuando Álvaro Alsogaray se hizo cargo de la cartera de Economía para profundizar el programa de ajuste y fortalecer la posición del gobierno frente al establishment local y las Fuerzas Armadas, las discrepancias entre los "desarrollistas" y los genuinos partidarios de la estabilización económica tomaron dimensiones adicionales que culminaron con la renuncia del Ministro a comienzos de 1961. Por un lado, Alsogaray no estaba comprometido con las políticas de desarrollo que, en algunos casos con un relativo buen criterio, el gobierno de Frondizi pretendía aplicar al mismo tiempo que el programa de estabilización [36] A ello se agregaron enfrentamientos personales de Alsogaray y su equipo con los "desarrollistas" y la desconfianza de Alsogaray, en particular frente a ciertos planes de desarrollo, cuyos aspectos técnicos y financieros sus impulsores nunca alcanzaron a diseñar con solidez y precisión [37]

El gobierno de Frondizi también tenía problemas para aplicar la política crediticia restrictiva acordada al recibir asistencia internacional para lanzar su programa de estabilización. En este caso no sólo incidió la falta de homogeneidad ideológica de los funcionarios ya citada. También se hizo sentir, con particular intensidad, la debilidad de las autoridades para enfrentar los permanentes reclamos del sector privado, sobre todo si provenían de firmas importantes [38] de reparticiones estatales, de las provincias, de organismos públicos descentralizados y de empresas estatales como Yacimientos Petrolíferos Fiscales [39]Además, no obstante la retórica oficial, faltaba un programa orgánico de desarrollo con una cuidadosa planificación financiera que no socavara los esfuerzos tendientes a equilibrar las cuentas públicas y la balanza de pagos. Por eso, a comienzos de 1959, un funcionario del Banco de Inglaterra no dudó en decirle con singular franqueza a Roberto Alemann, un estrecho colaborador del Ministro de Economía Del Carril, que en la Argentina más bien había un sinnúmero de "proyectos preferidos", impulsados por provincias o reparticiones nacionales sin coordinación entre sí y que indefectiblemente iban a sobreendeudar al Estado dentro del país y en el exterior [40]

El respaldo minoritario a las ideas económicas liberales y el profundo arraigo de las de intervención estatal en la economía, que pueden observarse en la Argentina durante estos años, también condicionaron la viabilidad y los resultados de las políticas de apertura económica, y en especial del programa de estabilización [41] Por un lado, salvo críticas aisladas como las del ex Ministro de Economía, Alberto Hueyo, y de Álvaro Alsogaray y sus seguidores del Partido Cívico Independiente, una agrupación minoritaria de orientación liberal creada a fines de 1956, en esos años no se cuestionaba la intervención del Estado en la economía como tal, sino la dinámica interna de su funcionamiento y sus resultados [42] Además, el plan de estabilización también fue rechazado por importantes sectores extrapartidarios que hasta ese momento habían apoyado a la UCRI, porque lo interpretaron como una muestra de que, con un excesivo pragmatismo, una vez más el gobierno de Frondizi había traicionado su programa inicial [43]

A estos inconvenientes se agregó la aplicación selectiva del programa de estabilización, una de cuyas manifestaciones fue la continuidad de instrumentos de política económica, tales como los elevados recargos aduaneros a determinadas importaciones que el gobierno argentino se había comprometido a rebajar para fines de 1959 [44] Estos recargos cumplían una importante función proteccionista para la industria nacional. Al mismo tiempo, eran una importante fuente de ingresos fiscales para un gobierno que era institucionalmente débil, y en el que algunos de sus funcionarios sentían que no podían cumplir cabalmente con los compromisos asumidos [45] Debido a ello, recién a comienzos de 1960 --y en medio de las protestas de los industriales afectados-- algunos de ellos fueron rebajados [46]

De todos modos, estos problemas no invalidan la importancia del plan de estabilización económica de 1958 para la historia económica y de la política económica en la Argentina. Por un lado, como ya hemos visto, marcó un punto de inflexión en la audaz, controvertida y aún hoy discutida política económica del gobierno de Frondizi. Además, aunque con algunos altibajos y marchas y contramarchas, este programa también fue un hito clave en los comienzos de una relación perdurable, y muchas veces política y económicamente conflictiva, de la Argentina con el Fondo Monetario y el Banco Mundial desde fines de los años 50 hasta la actualidad.

 

NOTAS

    1
    Estas controversias se desataron a mediados de 1998 con motivo de la aplicación y resultados del último acuerdo stand by firmado entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional. Sobre el particular véanse, por ejemplo, "Llegó la Auditora del FMI", Clarín (Buenos Aires), 19 de julio de 1998; "El FMI Propone Cerrar Ministerios Para Ahorrar", Clarín, 9 de abril de 1999 y "Duhalde Toma Distancia de Menem y Critica al FMI Por el Ajuste Social", Clarín, 11 de mayo de 1999

    2
    Véanse Eprime Eshag y Rosemary Thorp, "Economic and Social Consequences of Orthodox Economic Policies in Argentina in the Post-War Years", Bulletin of the Oxford Institute of Statistics, Vol. 27:1, February 1965, pp. 3-44 y Luigi Manzetti, The International Monetary Fund and Economic Stabilization: The Argentine Case (New York, Praeger, 1991). Una versión en castellano del artículo de Eshag y Thorp se publicó en Aldo Ferrer et al., Los planes de estabilización en la Argentina (Buenos Aires, Paidós, 1969)

    3
    Los principales archivos pertinentes son los del Banco de Inglaterra, Baring Brothers Ltd., el Banco de Londres y América del Sud (BOLSA), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Salvo el caso del Banco de Inglaterra, todos los demás requieren autorización previa de sus autoridades para hacer uso de la información recopilada en los mismos y citar su documentación

    4
    Jon V. Kofas, "The Politics of Austerity: The IMF and U.S. Foreign Policy in Bolivia, 1956-1964", The Journal of Developing Areas, Vol. 29:2, January 1995, pp. 213-235 y "The Politics of Foreign Debt: The IMF, the World Bank, and U.S. Foreign Policy in Chile, 1946-1952", The Journal of Developing Areas,Vol. 31, Winter 1997, pp. 157-182; y "Stabilization and Class Conflict: The State Department, the IMF, and the IBRD in Chile, 1952-1958", The International History Review, Vol. 21:2, June 1999, pp. 352-385

    5
    Para un análisis detallado de estos temas, véanse Alain Rouquié, Radicales y desarrollistas (Buenos Aires, Schapire, 1975); Kathryn Sikkink, Ideas and Institutions. Developmentalism in Brazil and Argentina(Ithaca, Cornell University Press, 1991); y Celia Szusterman, Frondizi and the Politics of Developmentalism in Argentina, 1955-62 (Pittsburgh, Pa., University of Pittsburgh Press, 1993

    6
    Para la política económica desarrollista, véanse Clarence Zuvekas, "Argentine Economic Policy, 1958-1962: The Frondizi Government's Development Plan", Inter-American Economic Affairs, 22 (Summer 1968); Gary Wynia, La Argentina de posguerra (Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1986); y Guido Di Tella y Rudiger Dornbusch, The Political Economy of Argentina, 1946-83 (Pittsburgh, Pa., University of Pittsburgh Press, 1989)

    7
    En junio y agosto de 1958 el Banco Central acordó la liberación de fondos que diversos bancos privados nacionales y extranjeros mantenían bloqueados en la institución, en concepto de "excedente de depósitos", para que no hubiese excesiva liquidez en la plaza. La decisión se tomó para que estos bancos superasen bajas transitorias en sus depósitos, pudieran operar dentro del nuevo régimen bancario y atendieran demandas de crédito adicionales de sus clientes para el pago de gastos de evolución general y de aumentos salariales dispuestos por el Poder Ejecutivo Nacional. Véanse las actas de las reuniones del directorio del B.C.R.A. del 25 de junio de 1958, pp. 6-7 y del 20 de agosto de 1958, pp. 8-9

    8
    Por ejemplo, el Banco Central y el de Crédito Industrial otorgaron créditos extraordinarios a las empresas para facilitarles el pago del sueldo anual complementario de diciembre de 1958, conocido bajo la denominación de "aguinaldo". Véanse el acta de la reunión de directorio del Banco Central de la República Argentina del 18 de diciembre de 1958 y la de la reunión del directorio del Banco Industrial del 11 de noviembre de 1958. El Banco Central también concedió adelantos estacionales para ayudar a financiar la cosecha y la comercialización de cereales, así como la zafra azucarera. Para una dura crítica contra esta política crediticia expansiva, véase "El peligro de una nueva inflación mediante el uso del crédito por el Estado", Economic Survey (Buenos Aires), 9 de septiembre de 1958, pp. 2-3. El Survey era una revista semanal de actualidad económica. Era de tendencia liberal y la dirigía Rodolfo Katz, un prestigioso periodista especializado en economía agraria

    9
    Véanse "Evolución del Balance de Pagos y los Controles Cambiarios", Memorándum de Antonio López, Secretario de Finanzas de la Nación, Buenos Aires, 30 de septiembre de 1958, en Archivo de Arturo Frondizi, Centro de Estudios Nacionales (Buenos Aires), Ministerio de Finanzas: Banco Central; y "Argentina's Overseas Deficit", report by the U.S. Financial Attaché in Argentina, Buenos Aires, 9 September 1958, Record Group 59, General Records of the State Department: Argentina, Reel 16, 835.10/9-958

    10
    Mediante este programa, el gobierno buscaba incrementar la producción nacional de petróleo y sus derivados para reducir su importación y ahorrar divisas. Para ello firmó una serie de contratos con firmas privadas, que comenzaron a trabajar por cuenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), una empresa estatal que tenía un papel muy destacado en la explotación del petróleo nacional

    11
    Estos litigios afectaban a la Compañía Argentina deElectricidad (CADE), a la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad (CIAE) y a la American and Foreign Power, una empresa estadounidense cuyas usinas habían sido expropiadas a comienzos de los años 40. Los acuerdos las obligaban a invertir parte de las indemnizaciones abonadas por el Estado en la construcción de modernas usinas eléctricas, que ayudarían a revertir el déficit energético en el país

    12
    Para los reclamos del exterior en el ámbito latinoamericano, véanse Stephen G. Rabe, Eisenhower and Latin America. The Foreign Policy of Anticommunism (University of North Carolina Press, 1988); Sikkink, Ideas and Institutions, pp. 44-51; y los trabajos de Kofas citados en la nota 4. Para el caso argentino en particular, véanse, por ejemplo, Mario Rapoport y Claudio Spiguel, Estados Unidos y el peronismo. La política norteamericana en la Argentina, 1949-1955 (Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1994), pp. 182-183, 188-189 y 201-205

    13
    En el gobierno nacional, sólo el Ministro de Economía, Emilio Donato Del Carril, sus principales asesores, Roberto T. Alemann y Julio González del Solar, y una minoría de los directorios del Banco Central y del de Crédito Industrial respaldaban esta reorientación de la política económica

    14
    Para la oposición en el seno de la UCRI, véase "El Plan del Fondo Monetario Internacional", Memorándum de Aldo Ferrer (sin fecha), Archivo de Arturo Frondizi, Economía: Carpeta 17. Ferrer (1927- ) era un economista muy cercano a Frondizi cuyas ideas reflejaban las tradicionales posturas, bastante nacionalistas y estatistas, del Radicalismo. Para algunas de sus ideas económicas, y en especial las referidas a la intervención del Estado en la economía, véase su obra El estado y el desarrollo económico (Buenos Aires, Raigal, 1956)

    15
    Sobre los casos de Chile y Bolivia, véanse los trabajos de Jon Kofas citados en la nota 4

    16
    Para los documentos sobre la actuación del Fondo Monetario durante el lanzamiento y aplicación inicial del plan de estabilización de 1958, véase International Monetary Fund Archive (Washington, D.C.), c/Argentina/420: Stabilizacion Program 1958-59

    17
    Para estas evaluaciones, véanse The New York Times, 26 de octubre de 1958, p. 20; The Christian Science Monitor, 6 de octubre de 1958, p. 10; Economic Survey, 30 de septiembre de 1958, pp. 1-3 y La Prensa (Buenos Aires) 11 de diciembre de 1958, p. 1

    18
    Véase, por ejemplo, la decisión de reestablecer los niveles de encaje bancario que se habían flexibilizado para atender demandas de crédito bancario motivadas por aumentos de sueldos y de costos de producción, en el acta de la reunión de directorio del Banco Central de la República Argentina del 23 de octubre de 1958, pp. 12-13

    19
    Por ejemplo, desde la caída de Perón, en Estados Unidos y los organismos financieros internacionales se le reclamaba al gobierno argentino que permitiera a empresas petroleras privadas competir con Yacimientos Petrolíferos Fiscales para abastecer de petróleo y derivados al mercado local. Esto significaba otorgar concesiones de explotación que el gobierno de Frondizi evitó autorizando apenas a estas compañías a operar como contratistas de YPF

    20
    Para el texto de esta carta, véase Economic Survey, 24 de marzo de 1959, pp. 156-158

    21
    Sobre este tema en particular, véase Raúl García Heras, "La Argentina y el Club de París: Comercio y Pagos Multilaterales con la Europa Occidental", El Trimestre Económico (México), Octubre-Diciembre 1996, pp. 1277-1308

    22
    Para los reclamos adicionales de Estados Unidos durante los primeros meses del gobierno de Frondizi, véanse Memorándum del embajador Willard L. Beaulac, Buenos Aires, 13 de octubre de 1958, Archivo de Arturo Frondizi, Estados Unidos: Carpeta 22; Memorandum from the Director of the Office of International Financial and Development Affairs (Charles Adair) to the Assistant Secretary of State for Economic Affairs (Thomas Mann), Washington, D.C., 28 September 1958, en Foreign Relations of the United States, 1958-1960, Vol. V: Western Hemisphere, pp. 510-512

    23
    Véanse, por ejemplo: Conferencia pronunciada por el Señor Presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Dr. Eustaquio Méndez Delfino, el 9 de octubre de 1958, sobre el tema "Un llamado de atención sobre la conducción económica"; "La situación económica. Crisis total", Economic Survey, 18 de noviembre de 1958, pp. 1-3; Memorándum del Ing. Álvaro Alsogaray al Presidente Frondizi, Buenos Aires, 31 de agosto de 1958; Archivo Frondizi, Economía: Carpeta 17; y los reclamos de Alsogaray y del General Aramburu en The New York Times, 28 de septiembre de 1958, p. 28

    24
    Los comentarios sobre la decisión del Ministro de Economía se basan en entrevistas con Roberto Alemann y en una minuta de una entrevista de Alemann con Richard Ewbank, un funcionario del Banco de Inglaterra, Londres, 17 de octubre de 1958, en F.O.371/131959

    25
    Agradezco esta información al Dr. Alemann, quien por su experiencia anterior ante el "Club de París" fue el principal vocero e interlocutor de la misión

    26
    La Argentina logró que el "Club de París" no la incluyera en el área del dólar de sus regímenes de comercio exterior, sino que la mantuviese en su área de monedas transferibles. Esta última comprendía todas las monedas europeas, entre las cuales ya había libre convertibilidad

    27
    Para las tratativas y las resoluciones de este cónclave, véase Minuta Confidencial de la Reunión Multilateral de Consulta de 1958, Archivo Frondizi, Ministerio de Relaciones Exteriores: Reunión de Consulta de los Miembros del Club de París. Para la preocupación de los europeos por el posible carácter discriminatorio del plan, véase el memorándum del Secretario de Finanzas de la Nación, Antonio López, al Presidente Arturo Frondizi, Buenos Aires, 10 de diciembre de 1958, en Archivo Frondizi, Economía: Carpeta 17

    28
    Con ese motivo, a fines de diciembre de 1958 estos países declararon la "convertibilidad externa" de sus monedas para las operaciones de cuenta corriente que involucraran a ciudadanos no residentes en la región. Simultáneamente disolvieron la Unión Europea de Pagos, que los nucleaba desde 1950, la cual fue reemplazada por el Acuerdo Monetario Europeo

    29
    Para el anuncio oficial del programa de ayuda, véase Department of State Bulletin (Washington, D.C.), 19 de enero de 1959, pp. 105-106

    30
    Para la disponibilidad escalonada de algunos de estos créditos, incluyendo el del Fondo Monetario, véase el acta de la reunión de directorio del Banco Central de la República Argentina del 4 de febrero de 1959, p. 66

    31
    Para la evaluación académica más completa y reciente de los resultados de la aplicación del plan, véase Manzetti, The International Monetary Fund and Economic Stabilization, pp. 61-88. Para el punto de vista de un alto funcionario del Fondo Monetario a comienzos de los años 60, véase Gesualdo Costanzo, Programas de estabilización económica en América Latina (México, CEMLA, 1961), pp. 55-74. En ese entonces, Costanzo era Subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo

    32
    La misión del Fondo Monetario fue enviada en noviembre de 1959. Algunos extractos de su informe fueron publicados y comentados en Economic Survey, 15 de diciembre de 1959, pp. 753-761 y La Prensa, entre el 27 y el 29 de diciembre de 1959

    33
    Estas operaciones estaban autorizadas por los artículos 27º y 49º de la Carta Orgánica del Banco Central. Podían realizarse con ciertas limitaciones y, en el caso de los adelantos transitorios, en teoría el gobierno nacional estaba obligado a reintegrarlos en el plazo de un año. Para un excelente análisis de la situación durante el gobierno de Frondizi, véase Economic Survey, 10 de diciembre de 1963, pp. 880-881

    34
    La situación de los ferrocarriles estatales y la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires llegó a tal punto que, en mayo de 1960, fue motivo especial de discusión durante una reunión del Ministro de Obras Públicas de la Nación con la misión del Fondo Monetario enviada a Buenos Aires para monitorear la marcha del plan de estabilización

    35
    Sobre este particular, véanse dos memorandums titulados "Argentine Economic Policy" y "IMF Views on Argentine Situation", de junio de 1959, en General Records of the Department of State, Records of Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs Roy Rubottom, Subject Files, 1957-1959, Box 11, Lot 61D279

    36
    Para las discrepancias entre Alsogaray y los "desarrollistas", véanse Rogelio Frigerio, El país de nuevo en la encrucijada. La falacia de la estabilización económica (Buenos Aires, Editorial Concordia, 1960) y Frigerio a Frondizi, Buenos Aires, 12 de diciembre de 1960, en Archivo Frondizi, Carpeta 88: Frigerio

    37
    En 1958-59 había dudas en el Departamento de Estado y el Foreign Office sobre la seriedad y la transparencia de algunas gestiones realizadas por Frigerio y sus principales colaboradores para obtener el financiamiento necesario para ciertos programas. Sobre el particular, véanse Szusterman, Frondizi and the Politics of Developmentalism in Argentina, pp. 126-127 y Assistant Secretary Roy Rubottom al embajador Willard Beaulac, Washington, D.C., 30 de mayo de 1959, Informal-Oficial-Secreto, en General Records of the Department of State, Records of Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs Roy Rubottom, Subject Files, 1957-1959, Box 11, Lot 61D279

    38
    Véase, por ejemplo, el caso de un crédito otorgado en noviembre de 1959 a la firma Talleres Metalúrgicos San Martín (TAMET) para comprar materias primas y pagar sueldos y jornales, en las actas de la reuniones de directorio del Banco Industrial de los días 10 y 18 de noviembre de 1959, y "Memorándum: Crédito del Banco Industrial a TAMET" (sin firma), Buenos Aires, 30 de noviembre de 1959, en Archivo Frondizi, Reunión Equipo Económico: Carpeta 41

    39
    Para un buen ejemplo de estas dificultades, en especial referidas a la política crediticia restrictiva que comenzó a aplicarse en 1959, véase Archivo del Banco Industrial de la República Argentina, Sección Expedientes Administrativos, Legajo 69615: Normas relativas a la contención del crédito

    40
    Véase Whitehouse a Bryant, Lima, 20 de abril de 1959, BEA: Representative Country Files: Argentina OV102/61

    41
    Para un ejemplo de estas críticas, véase José Gayoso, "Frondizi Ante el Capital Extranjero", La Vanguardia (Buenos Aires), 23 de diciembre de 1958

    42
    Para un ejemplo de estas críticas minoritarias y la controversia que suscitaron, véase Alberto Hueyo, "Reflexiones Económicas", La Prensa, 13 de mayo de 1957, p. 6 y "La Confesión de la Oligarquía", en Qué Sucedió en Siete Días (Buenos Aires), 21 de mayo de 1957, p. 3

    43
    Para un análisis de la "traición" de Frondizi a su programa inicial, véanse Oscar Terán, Nuestros años sesentas (Buenos Aires, Puntosur, 1991) y Silvia Sigal, Intelectuales y poder en la década del sesenta (Buenos Aires, Editorial Puntosur, 1991). Para las repercusiones del plan, véanse, por ejemplo,The New York Times, 14 de junio de 1959, p. 27 y 2 de septiembre de 1959, p. 6. Para las críticas de dos tempranos seguidores de Frondizi y de la UCRI, véanse Ismael Viñas, Orden y progreso. La era del frondicismo (Buenos Aires, Editorial Palestra, 1960) y Arturo Jauretche, "Del Programa de Avellaneda al Programa de Alsogaray", El Popular (Buenos Aires), 13 de octubre de 1960, pp. 8-9

    44
    Tradicionalmente, el Fondo Monetario reclamaba la abolición de estos recargos por considerarlos discriminatorios, contrarios a la vigencia de la ley de la oferta y la demanda que propugnaba, y una fuente de ingresos fiscales discutible. Pero en el caso de la Argentina accedió a una rebaja de los mismos en un plazo que el gobierno no cumplió

    45
    Sobre el particular, véanse Eustaquio Méndez Delfino (Presidente del Banco Central) a Roberto T. Alemann (Consejero Financiero en Washington, D.C.), Buenos Aires, 9 de mayo de 1960 y Alsogaray a Per Jacobson, Director Gerente del Fondo Monetario, Buenos Aires, 4 de mayo de 1960, en Archivo Privado del Dr. Roberto T. Alemann (Buenos Aires), Correspondencia privada con el Dr. Eustaquio Méndez Delfino, 1959-1963

    46
    Manzetti, The International Monetary Fund and Economic Stabilization, p. 42; entrevista con Roberto T. Alemann (Buenos Aires), 10 de mayo de 1996; American Embassy to Department of State, Weekly Economic Review No 53, Buenos Aires, 5 de enero de 1960, en General Records of the Department of State, Central Decimal File, Argentina: 1960-1963, Box 2434, Doc. 835-00/1-560. Para un ejemplo del rechazo a la medida, véanse "¿A la desindustrialización del país?", La Razón (Buenos Aires), 22 de enero de 1960, p. 8 y "En defensa de la producción celulósica nacional", La Nación, 28 de enero de 1960, p. 16




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