Génesis del porvenir: sociedad y política en Querétaro (1913-1940)


MARTA EUGENIA GARCÍA UGARTE:  México: Instituto de Investigaciones Sociales - UNAM, Gobierno del Estado de Querétaro, Fondo de Cultura Económica, 1997.
La Revolución Mexicana, "revolución de muchas revoluciones", como es entendida hoy en día, es ya un tema común en la historiografia. Génesis del porvenir viene a ser una nueva y excelente muestra de cuán acertado --y al mismo tiempo complicado-- es dicho concepto. Marta Eugenia García Ugarte, experta en la historia del estado de Querétaro y autora, sola o en cooperación con otros investigadores, de varios estudios sobre temas agrarios y de las relaciones Estado-Iglesia en México, nos ofrece en su nuevo libro una historia social y política del estado de Querétaro entre 1913 y 1940.

A través de una narrativa cronológica, la autora analiza los hechos y los procesos sociales y políticos que llevaron a la ruptura del viejo pacto social porfirista y forjaron uno nuevo al final de los años 20. Todo lo mencionado es analizado bajo cada una de las tres esferas: nacional, estatal y local. Entrelazando las tres, el libro logra demostrar las interacciones entre la "historia desde arriba", representada por la política del nuevo estado revolucionario, y la "historia desde abajo", representada por las luchas de clase entre los restos de la "clase distinguida" (oligarquía y clero) y los estratos medianos y bajos de la sociedad queretana. Según la autora, los últimos irrumpieron en la vida política del estado en los años 20 como consecuencia directa del vacío gubernamental que se produjo en los años 1913-1917 y no de los procesos socio-económicos de la época prerrevolucionaria. La intensificación de las luchas de clases "mexicanizó" a Querétaro, sacándolo de la condición que la autora denomina en uno de sus libros anteriores, "la Suiza de la revolución".

Adoptando para Querétaro la división que hiciera Alan Knight sobre la composición de los movimientos populares agrarios, Genésis del porvenir traza una línea divisora entre los movimientos campesinos tradicionales de los valles y de los rancheros de la Sierra Gorda. En ninguna de las dos zonas había un reclamo urgente para aplicar la reforma agraria ejidataria, lo que no impidó que los distintos caudillos y caciques se acoplaran a los grupos agraristas nacionales y trataran de cambiar el destino de su gente y los suyos mismos. Uno de estos caciques fue Saturnino Osornio, bracero de hacienda en su origen y que llegó a ser el hombre fuerte de los valles en los años 20, y del estado en los 30. La autora relata minuciosamente las oportunidades políticas que se le fueron presentando a Osornio en función de las pendulares políticas presidenciales. A través de su trayecto y los de otros caciques (especialmente los de la familia serrana Rubio), la autora sugiere que las convulsiones y cambios sociales, junto con las influencias de la políticas nacionales destinadas a movilizar o a inmovilizar a las masas, fueron económicamente desastrosas para la agricultura del estado. Recién en los años 50 Querétaro volvió a los índices prósperos de producción agrícola que lo habían distinguido hasta la segunda década del siglo XX. Una génesis bastante nefasta para el porvenir.

La trayectoria del "agrarista" Saturnino Osornio trazada por la autora, más allá de enfocar a un cacique desconocido de la revolución, lo cual en sí ya supone un gran aporte historiográfico, muestra una interesante forma de agrarismo, aunque, en mi opinión, la definición de Osornio como agrarista es un tanto problemática. En el famoso conflicto de los años 1928-1934 entre los agraristas --que apoyaban una reforma ejidal radical-- y los veteranos de la revolución liderados por el "Jefe Máximo" --que se inclinaban por una reforma particular parecida a la postulada por los liberales desde el siglo XIX, Don Saturnino se encontraba en una situación peculiar. Pertenecía a los líderes rurales que tuvieron la astucia y suerte de saber a qué bando político arrimarse en la rebelión de De la Huerta y en la disputa entre Obregón y Calles en 1928. Convirtiéndose luego en uno de los privilegiados del "Jefe Máximo", fue electo Gobernador en 1931. Ya en 1932 impuso leyes agrarias que estaban más a tono con los postulados de los veteranos que con los postulados revolucionarios. El "Stalin de Querétaro", como apodaban a Osornio las clases distinguidas locales, estaba lejos de asemejarse al dictador soviético en sus programas agrarios. Las leyes en cuestión postulaban un fraccionamiento particular de tierras y la modernización de la agricultura que poca semejanza tenían con las leyes agrarias de Tejeda en Veracruz y Cárdenas en Michoacán. No sorprende, entonces, que con los cambios acaecidos en los años 1934-1935 Osornio y su gente --por más que la autora los califique de agraristas-- hayan sido alejados de los centros de fuerza política por Lázaro Cárdenas.

Más allá de esta pequeña crítica, cabe aquí hacer dos objeciones importantes, siendo la primera de corte metodológico-técnico: la autora se abstiene de realizar un análisis metodológico-conceptual consistente al principio de su trabajo o de cada capítulo, cosa que daría mayor fluidez al relato de los hechos. En cambio, intercala el análisis a medida que va desarrollando el tema. El problema de utilizar este método para una investigación de esta índole reside en que la abundancia de hechos históricos mencionados eclipsa los brillantes análisis metodológicos efectuados por la misma autora.

La segunda objeción tiene que ver con la tesis central. A pesar de haber sido Querétaro testigo de épocas de crisis políticas y sociales que influyeron radicalmente en la economía estatal, creo que el tema económico es secundario para medir la influencia positiva o negativa de la revolución en el estado. De otra forma se puede argumentar que, según lo demostrado en Génesis del Porvenir, la revolución contribuyó a formar una sociedad más democrática en la cual todos los grupos sociales que tomaron parte en el proceso revolucionario pasaron a ser sujetos históricos; o, siendo más especifico, los peones, medieros, pequeños rancheros y los pocos sectores medios urbanos dejaron de ser los olvidados de la historia de la época porfirista para situarse en el centro mismo del proceso.

De cualquier manera, las críticas y objeciones se minimizan frente al importante trabajo y el aporte historiográfico llevado a cabo por la autora. Génesis del porvenir tiene el mérito de ser pionero e innovador en su tema, siendo el primer estudio serio que abarca en su totalidad la historia de Querétaro de la época, apoyándose en un minucioso y excelente trabajo de investigación y testimonial a nivel nacional, estatal y local. Además, el libro contiene 7 anexos muy documentados, que pueden ser de mucha utilidad para los investigadores. Uno de ellos comprende los testimonios orales recabados por la autora entre los últimos protagonistas aún vivientes de la época, sus familiares y su gente. La publicación de dicho anexo, poco usual en nuestros medios académicos, es digno de todo aprecio dada la gran amabilidad de la autora y tiene que servir de ejemplo a seguir en futuras investigaciones.

En resumen, Génesis del Porvenir es un libro esencial no sólo para los investigadores del estado de Querétaro, sino también para todo aquel que se dedique a la historia regional y nacional de la época.

 

Marcelo Blidstein Universidad de Tel Aviv

 





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