Educación, Humanismo y Ciencia. Historia de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia    
JAVIER OCAMPO LOPEZ:  Tunja/ Boyacá, Editorial de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, 1996.

Publicado en su segunda edición, el libro Educación, Humanismo y Ciencia forma parte de un género nuevo en la historiografía colombiana: la historia de las instituciones de educación superior. Apoyándose en la documentación histórica pertinente -decretos, leyes, documentos institucionales-, el profesor Ocampo López relata, con un cierto orgullo, la historia de la institución en la cual labora.

Nos cuenta que la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia nació como Universidad de Boyacá en tiempos de la naciente República de Colombia, el 30 de mayo de 1827, fundada por el Vicepresidente de la Gran Colombia, el General Francisco de Paula Santander. Esta universidad está localizada en Tunja, capital del Departamento de Boyacá, en el centro-oriente de Colombia. En la década de 1820 a 1830, durante la cual se fundaron el Colegio y la Universidad de Boyacá, se respiraba un ambiente "civilista" y "legalista" que influyó en las nuevas instituciones educativas. Ese ambiente estuvo alimentado por las ideas de la Ilustración y el benthamismo político.

En 1842 se fundaron las escuelas normales en cada capital de provincia, con el propósito de formar a los maestros para la educación primaria y los directores para las escuelas elementales y superiores. Más tarde, en la década de los setenta, se dio un movimiento renovador normalista para mejorar la preparación de los maestros y se propusieron métodos más modernos de enseñanza, en contraposición al lancasterianismo que imperaba hasta entonces. Frente a él, el naturalismo en la educación, inspirado en Pestalozzi, sostiene que ésta es una dirección del desarrollo del niño desde adentro, en vez de una imposición de normas adultas desde afuera. Asimismo se propone combatir el memorismo que había establecido el método lancasteriano y, en cambio, fomentar el espíritu investigativo y, en la medida de lo posible, una educación de carácter integral.

A fin de llevar a cabo con éxito este movimiento renovador, era necesario que los maestros también fueran educados o reeducados. El pedagogo alemán, residente en Colombia, Julius Sieber, planteó la necesidad de formar a los profesores para las escuelas normales, los directores de las mismas, supervisores y, en general, el personal especializado en la educación. Para ello, organizó el Curso Suplementario de Especialización, anexo a la Escuela Normal de Varones de Tunja. Este Curso fue el origen de la primera Facultad de Educación que se fundó en Colombia: en 1929, la Asamblea del Departamento de Boyacá dio carácter legal al Curso Suplementario de Especialización que, en 1933, se convirtió en Facultad de Pedagogía.

Casi simultáneamente, en Santiago de Bogotá, el educador Agustín Nieto Caballero organizó los Cursos de Orientación Pedagógica para supervisores escolares. También en 1933, el Ministerio de Educación Nacional fundó la Facultad de Ciencias de la Educación, a nivel universitario, en Bogotá, sobre la base de los Cursos de Orientación Pedagógica. La reglamentación con la cual fue fundada se extendió a la Facultad de Educación que funcionaba en Tunja.

El origen pedagógico y científico de la Universidad de Tunja está estrechamente relacionado con el pensamiento y la acción de sus dos fundadores: Rafael Bernal Jiménez y Julius Sieber, quienes no sólo concibieron y sentaron las bases para el Curso Suplementario de Educación, sino también para su posterior transformación, en la década de los cincuenta, en la Universidad Pedagógica de Colombia. Rafael Bernal Jiménez impulsó la búsqueda de la autenticidad para la escuela colombiana, como la mejor solución para los problemas de la población; por su parte, Sieber fomentó la educación activa y valorativa, encaminada al aprendizaje por la vía de la investigación creadora. La Universidad Pedagógica de Colombia se convirtió en un polo de desarrollo de la formación docente a nivel nacional.

A partir de la década de los sesenta se inició una nueva etapa en la historia de la institución, tendiente a la multiprofesionalización de los estudios. A la tarea pedagógica de las tres décadas anteriores se sumó la necesidad de ofrecer una formación tecnológica, a través de nuevas carreras profesionales orientadas a la solución de los problemas de Boyacá y de Colombia. La Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia adquirió cada vez mayor fuerza y presencia en la región, a tal punto que se fundaron algunas sedes en otras ciudades de la zona.

El profesor Ocampo López concluye su libro con un análisis sobre las perspectivas para el siglo XXI de la institución acerca de la cual hace la historia; una historia, a mi juicio, demasiado centrada en los logros y que da poca cuenta de los tropiezos y dificultades que ocurrieron en el tránsito desde el Curso Suplementario de Especialización, anexo a la Escuela Normal de Varones de Tunja, hasta la creación definitiva de la actual Universidad Tecnológica y Pedagógica de Colombia. Una de esas dificultades, que requirió tiempo para poder ser salvada, fue el paso de la uniprofesionalidad a la multiprofesionalidad; todos los esfuerzos para la fundación y la consolidación de la Universidad habían estado centrados en la preocupación educativa y pedagógica, de modo que el hecho de que la Universidad ya no sólo se ocupara de la pedagogía sino también de carreras técnicas provocó conflictos internos. Es cierto que en el camino de su constitución, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia contó con una muy buena voluntad política, y éste fue un requisito muy importante -aunque no suficiente- para hacerla realidad; para ello, era preciso luchar contra los celos de los capitalinos respecto al interés del gobierno central por una universidad de provincia, cuyo porvenir se avizoraba como promisorio.
 
Luz Marina Duque M. Universidad del Valle, Cali




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