El NSDAP en México: historia y percepciones, 1931-1940    
JÜRGEN MÜLLER Universitdt Kóln

 


 

 

El presente artículo se propone ofrecer, basándose en documentación diplomática alemana inédita, un análisis histórico de la función que cumplió el Partido Obrero Alemán Nacionalsocialista (NSDAP) en México, a través de su Organización para el Extranjero (AO), desde 1934 hasta 1941. Se abordarán algunas cuestiones poco estudiadas, tales como en qué medida el NSDAP logró conquistar ideológicamente a las instituciones culturales y sociales de la comunidad alemana en México y alinearlas con el régimen nazi del Tercer Reich, y cuál fue su verdadero peso político en términos de afiliados e influencia en todo el país. El trabajo también se propone indagar la verdadera dimensión del peligro nazi en México y la estrategia del NSDAP en el marco de las conflictivas relaciones diplomáticas de México con la Alemania nazi durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, desde el momento de estallar la Guerra Civil española. El autor examina las medidas anti-nazis adoptadas por el gobierno mexicano antes del estallido de la guerra mundial en relación con otros países latinoamericanos, y la actitud de la Legación de Alemania en México. Finalmente, se presenta una descripción de la actividad del NSDAP durante los dos primeros años de la guerra y la reacción del gobierno de Cárdenas, tomando en cuenta sus dificiles relaciones con los Estados Unidos hasta su ingreso en la conflagración mundial.

El partido

En 1931 se fundó, bajo el nombre de Auslandsabteilung (Departamento para el Extranjero), un departamento en el Partido Obrero Alemán Nacionalsocialista (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, NSDAP) que reunía y guiaba a los miembros del partido, ciudadanos alemanes por lo general, que vivían fuera de Alemania. Hasta marzo de 1933 fue dirigido por el diputado del Reichstag Hans Nieland, y después por Ernst Wilhelm Bohle, nacido en Inglaterra e hijo de un profesor de universidad. A partir de febrero de 1934, el Auslandsabteilung se llamó Auslandsorganisation (A0/Organiza- ción para el Extranjero). En abril de 1935, la AO dejó de ser un departamento del NSDAP y se convirtió en una Gau (comarca) independiente. Bohle ascendió a la posición de Gauleiter (jefe de la comarca). A comienzos de 1937, Bohle dio otro paso hacia adelante en su carrera cuando Hitler le nombró Jefe de la AO en el Ministerio de Asuntos Exteriores, con el rango de StaatssekretÜr [1] . Tanto en la jerarquía del partido como en la del Estado, Bohle llegó a ocupar un segundo lugar [2] .

Hasta 1930, sólo unos pocos de los alemanes que se hallaban en el extranjero entraron en el partido nazi: 486 en todo el mundo, siete de ellos en México [3] . Los primeros grupos se fundaron a principios de 1931. El éxito del NSDAP en las elecciones de septiembre de 1930 animó a muchos ciudadanos alemanes en todo el mundo a reunirse con simpatizantes y trabajar para el partido [4] . En México, por falta de un líder apropiado -según lamentaba la AO-, nadie tomó la iniciativa y por ello se demoró la fundación de un grupo del partido [5] . Los miembros del partido vivían aislados y sin contacto entre sí. A instancias de la AO, los siete miembros en la capital fundaron el Ortsgruppe (grupo local) de México, D.F. el 10 de noviembre de 1931, pero sólo unos meses más tarde, con el nombramiento del hábil y vivaz Wilhelm Wirtz como Ortsgruppenleiter (líder del grupo local), empezó a desarrollarse el partido en México. El 1 de septiembre, el Ortsgruppe contaba con 52 miembros, y en enero de 1933 ya eran 68. El ascenso al poder del Partido Nacionalsocialista en Alemania aceleró su crecimiento. No obstante, a diferencia de Alemania, donde a partir de mayo de 1933 se impidió el ingreso de nuevos miembros al NSDAP, en el extranjero era casi siempre posible hacerse miembro. En enero de 1934 había en México 191 miembros, y en julio de 1935 eran 264. En los años siguientes el partido creció más despacio; en junio de 1937 el número de miembros ascendió a 310, un año más tarde a 325, y al siguiente sumaban 366 [6] . Eso significa que aproximadamente el 5% de los 6875 ciudadanos alemanes en México [7]pertenecía al NSDAP -un resultado promedio en la AO.

El partido ya no estaba limitado a la capital, sino que se extendió por todo el país. Se fundaron nuevos grupos, por ejemplo en Mazatlán (20 miembros), Veracruz (16), Monterrey (16) y Puebla (5) [8] , pero un alto porcentaje de los miembros, cerca del 40%, vivía en la capital. Por sus méritos al haber promovido el grupo local de la capital, Wilhelm Wirtz se convirtió en líder del Landesgruppe (grupo regional) del NSDAP de México y ocupó esta posición hasta principios de 1940. Estando en Alemania, el comienzo de la guerra hizo imposible su regreso a México. Wirtz fue uno de los pocos líderes de la AO que permaneció en su cargo sin ser depuesto. En esto, el grupo regional de México mostró una rara estabilidad en la historia de la AO, ya que, en muchos casos, los grupos en el extranjero no cumplían los requisitos de la AO. Mientras que otros líderes no tenían autoridad sobre los militantes, o simplemente no eran capaces de dirigir una organización nacional, Wirtz consiguió la unidad del partido e impidió querellas internas [9] .

Dado el número de miembros, el Landesgruppe de México era uno de los grupos regionales más pequeños de la AO. Por ejemplo, en 1939 había 1569 miembros en Argentina, 2990 en Brasil -siendo ambos de los mayores grupos de la AO- y 921 en Chile. Por eso, el grupo en México no tenía la misma importancia para la AO que tenían otros grupos: mientras que en 1932 un enviado de la AO visitó los grupos en Argentina, Brasil y Chile para inspeccionarlos y apoyarlos en su propaganda, nadie fue a México [10] . Del mismo modo, en los primeros meses de 1933, cuando la AO intensificó el contacto con los grupos en América Latina, los partidarios en México se sintieron abandonados [11] . Finalmente, cuando políticos y periódicos atacaron los grandes grupos nazis en Latinoamérica, la AO defendió con ahínco los derechos de los alemanes en el exterior, hasta provocar fricciones diplomáti- cas incluso; en México, en cambio, cedió ante las presiones [12] .

Los fundadores de los partidos nazis en el extranjero eran, por lo general, hombres nacidos hacia fines de siglo o pocos años después. Experimentaron su socialización política en los últimos años de la época del Kaiser y, cuando les fue posible, participaron en la Primera Guerra Mundial. Rechazaron la República de Weimar y, en más de una ocasión, se unieron a tropas irregulares (Freikorps) y/o entraron en grupos o partidos de la extrema derecha. Emigraron en los años veinte por motivos económicos, porque no consiguieron integrarse en la vida civil de Alemania y consolidar su existencia allí. El país de destino dependía más de la casualidad que de proyectos concretos. Pocos emigrantes lograron establecerse pronto. Solían cambiar muchas veces de trabajo, para finalmente encontrar, después de varios años, un puesto que les permitiera vivir sin problemas de subsistencia [13] . Un ejemplo de este tipo de personas es Artur Dietrich [14] . Nacido en 1900, por su juventud no pudo combatir en la guerra hasta finales de 1917. En 1921 estuvo en una tropa irregular en Silesia. Su diploma en agricultura, obtenido en 1922, le posibilitó aceptar una oferta para ir a México en 1924. Después de una serie de fallidos intentos en la administración de haciendas, en 1930 empezó a trabajar como empleado de un comerciante de artículos dentales, puesto que desempeñó en los años siguientes. Dietrich ingresó al partido en noviembre de 1931, cuando se fundó el grupo local en la capital. En 1933 fue nombrado líder del Ortsgruppe y, poco más tarde, aceptó reemplazar a Wirtz y -para el Ministerio de Propaganda de Goebbels, que también tenía a su cargo la propaganda en el exterior- fue consejero de prensa de la Legación de Alemania en México.

La tarea más importante de los grupos regionales de la AO era la Gleichschaltung (unificación forzada) de los alemanes en el extranjero [15] , es decir, asumir la dirección de las organizaciones de la comunidad alemana que tenían reputación y dinero, y que podían servir para propagar las ideas nacionalsocialistas. A través del control de escuelas, periódicos y asocia- ciones, la AO intentaba impedir la asimilación de los alemanes a la cultura de los países de recepción e instrumentalizarlos para la difusión de la ideología nacionalsocialista. En México, la AO no consiguió su objetivo sin problemas, pues surgió un conflicto de generaciones, de clases y de poder. Los representantes establecidos de la comunidad alemana, empresarios exitosos, de clase alta, más o menos dos décadas mayores que los nazis, criticaban la juventud de los militantes, su bajo estatus social y los pocos años de residencia en el país, todo lo cual, a su modo de ver, les descalificaba para asumir el liderazgo de la comunidad. Aunque acertados, estos argumentos eran más bien un pretexto para no subordinarse a las reivindicaciones del partido y no ceder sus puestos en organizaciones que le daban a esa élite un alto prestigio social y ventajas económicas.

Así, un primer intento de Gleichschaltung en 1933 fracasó. El partido pretendía tomar la Verband Deutscher Reichsangehdriger (Asociación de Ciudadanos del Reich) como base institucional para transformarla en una organización que integrara a toda la comunidad alemana, es decir, también a los mexicanos de origen alemán. Sólo la intervención del representante diplomático, el ministro RÜdt v. Collenberg, ayudó al Landesgruppe a lograr su objetivo. RÜdt aclaró que un estrecho vínculo con la patria significaba también la cooperación de la AO. Con esa frase RÜdt dejó al descubierto un punto central de la ideología nacionalsocialista: ser alemán solamente era posible como nazi. Presentando la AO como representante oficial del Reich, el ministro implícitamente advirtió contra las consecuencias de la insubordi- nación al partido: la privación de recursos del Reich para las asociaciones, la interrupción de la intervención de la Legación en los contactos con oficiales mexicanos, el boicot económico y el aislamiento social. En enero de 1935, finalmente, se fundó la Comunidad del Pueblo Alemán en México (Deutsche Volksgemeinschaft, DVM). Bajo el control de Wilhelm Wirtz y Artur Dietrich, quienes asumieron funciones centrales, la DVM se convirtió en la organización alemana más grande de México, con filiales en todo el país. La alusión de RÜdt venció la resistencia de la comunidad alemana, de modo que muchos, también algunos de los viejos adversarios, se unieron a la DVM. Otros, sobre todo la dirección anterior, abandonaron la DVM, protestando así contra la subversión nazista. En 1936, la DVM ya tenía 1665 miembros, 798 de los cuales vivían en el interior. El alto porcentaje de miembros en el interior lo explica la fundación de filiales en pueblos donde hasta entonces no existían asociaciones alemanas: por ejemplo en Chihuahua, donde 26 de los 30 alemanes se hicieron miembros. La esfera de acción más importante de la DVM, sin embargo, se hizo sentir en la capital, donde, por ejemplo, operaba un servicio para alemanes sin empleo o necesitados, y se impartían cursos de alemán para mexicanos. Su sede social era el lugar central para las festividades de la comunidad alemana [16] .

Además de la DVM, otras asociaciones estaban bajo el control del partido nazi. El respetado Colegio Alemán en la capital fue dirigido por un miembro a partir de 1933. Friedrich W. Schróter descartó la orientación elitista predominante hasta ese momento y abrió la escuela a niños alemanes de todas las clases sociales. Con él, se propagaron ideas nacionalsocialistas en la enseñanza, y los judíos tuvieron que abandonar la escuela. Schróter tuvo mucho éxito con ese programa dentro de la comunidad alemana: el número de alumnos se duplicó entre 1936 y 1940, de 620 a 1259 [17] .

Otras instituciones bajo el control del partido, o con orientación nazista, eran la Juventud Hitleriana, con 245 miembros, y la Asociación de Profesores Alemanes Nacionalsocialistas, que reunía a 28 personas [18] . Estas cifras muestran que para una valoración de la AO en México no basta contar el número de militantes. Sumando solamente los miembros de las asociaciones aquí mencionadas, se cuentan mucho más de 2000 personas. Aunque no todos sus miembros hayan sido nazis empedernidos y algunos quizás hayan ingresado por oportunismo o la presión de adaptación, eso indica que una parte considerable de la comunidad alemana en México, sobre todo en la capital, fue expuesta a la propaganda y a los rituales del nacionalsocialismo.

Un simple miembro del NSDAP en México se movía en el reducido microcosmos de la comunidad alemana, y su contacto con el pueblo mexicano se limitaba a lo imprescindible; las relaciones con los representantes del gobierno se reservaban para la Legación alemana. La propagación de ideas nacionalsocialistas en México, en cambio, era tarea de Artur Dietrich. Este, por ejemplo, transmitió material sobre judíos y sobre el comunismo a la Acción Revolucionaria Mexicanista, a los fascistas mexicanos, e invitó a su líder, Nicolás Rodríguez Carrasco, a intensificar la propaganda antic- omunista y antisemita. Esta era la única ayuda de que disponía la ARM. Dietrich también le aconsejó a Rodríguez Carrasco nombrar un representante personal ante el Reich. Sin embargo, el gobierno alemán no hizo caso del representante durante una visita que éste efectuó a Alemania, porque temía problemas con el gobierno mexicano, que en ese momento ya había proscrito la ARM.

Dietrich cultivó el contacto con los fascistas sin intención de ayudarles ni en la organización del partido ni en la toma del poder. Más bien, la ARM era uno de tantos posibles multiplicadores para la difusión de posiciones e ideas nacionalsocialistas. También periódicos, como La Prensa, recibieron propaganda alemana. Dietrich incluso fundó un diario -La Noticia-, el cual, sin embargo, sólo se publicó poco tiempo [19] .

Una ojeada a otros países confirmará esta interpretación de las relaciones entre nacionalsocialistas alemanes y fascistas. Solamente en el sur de Brasil existieron contactos cotidianos entre simples partidarios del NSDAP y los fascistas brasileños, la Acpdo Integralista Brasileira, debido a que allí descendientes de alemanes, que impresionados por Hitler habían fundado las primeras células fascistas, o fascistas y nacionalsocialistas, pertenecían a los mismos grupos sociales y tenían los mismos enemigos: la élite política y económica. Normalmente, sin embargo, los miembros del partido solían ser de un nivel alto o medio, o quienes, además de su cargo dentro del partido, desempeñaron una función para el Ministerio de Propaganda de Goebbels o tuvieron contacto con los fascistas latinoamericanos [20] . Así, para su interés en los fascistas no era decisiva la calidad de miembro de la AO, sino la función local que desempeñaban para Goebbels.

Tampoco en otros países los representantes de la AO/Goebbels apoyaron revoluciones o golpes de estado de los fascistas vernáculos. Al contrario, empeñados en impedir la asimilación de los alemanes, la AO contrastó con la política nacionalista de los fascistas que, por su parte, querían integrar a los alemanes en la nación [21] . Por ejemplo, cuando el líder del Movimiento Nacional Socialista de Chile descubrió que miembros de origen alemán rechazaban la mezcla de razas y exigían a los alemanes conservar su sangre pura, los expulsó del partido y públicamente criticó esta actitud que -según dijo- desintegraba el país [22] . En Brasil, el hecho de que muchos alemanes pertenecían a la Acedo Integralista Brasileira no impidió a sus líderes atacar la resistencia de los alemanes a asimilarse [23] . Para la AO, en cambio, un contacto demasiado estrecho con estos grupos, que por lo general luchaban en contra de sus respectivos gobiernos, podría haber puesto en peligro su existencia, hecho que tenían muy presente los líderes de la AO en Alemania [24] .

La perspectiva de los mexicanos ante el nacionalsocialismo

México fue tal vez el país latinoamericano donde el rechazo a Hitler y al Tercer Reich se manifestó más evidentemente. Una gran parte del pueblo participó políticamente y tendía a ideas social-revolucionarias. Tanto asociaciones comunistas y judías -grupos como la Liga contra el Fachismo [sic] y la Guerra Imperialista o los Estudiantiles Socialistas, para los que la lucha en contra del fascismo y del nacionalsocialismo era de máxima importancia- así como Vicente Lombardo Toledano, jefe de la CTM (Confederación de Trabajadores de México) desde principios de 1936, denunciaron públicamente la agresiva política exterior del Reich y las persecuciones de judíos y adversarios políticos, pintaron slogans como "Muera Hitler" en las paredes de la Legación alemana, quemaron banderas con la svástica y exigieron el boicot de comerciantes y productos alemanes. Lombardo Toledano y altos representantes del partido oficialista, el Partido de la Revolución Mexicana, apoyaron además la Liga Pro Cultura Alemana en México, una organización de inmigrantes alemanes judíos y comunistas que luchaba abiertamente en contra del nacionalsocialismo mediante afiches y conferencias [25] . También los diarios más importantes del país rechazaron la Alemania nacionalsocialista. Así, El Nacional, portavoz del gobierno, publicó una caricatura de Hitler, lo que llevó a la proscripción del periódico en Alemania [26] .

En términos de la política exterior, el conflicto abierto entre México y el Tercer Reich se inició con la Guerra Civil en España. México condenó la intervención alemana del lado de los insurgentes bajo el General Franco y, por su parte, apoyó al gobierno legítimo diplomáticamente y con armas [27] . En marzo de 1938, México protestó contra la anexión de Austria y, un año más tarde, se negó a reconocer la ocupación forzada de Checoslovaquia [28] . Al año siguiente, después del ascenso al poder del nacionalsocialismo, se registraron algunos ataques en contra del grupo regional y la Juventud Hitleriana. Luis N. Morones, jefe de la CROM (Confederación Regional Obrera Mexicana), declaró a un oficial de la Legación alemana que los desfiles de la Juventud Hitleriana, vestida con el uniforme nazi, y la bandera svástica en casas alemanas eran una provocación para el trabajador mexicano. Añadió que no era tolerable que se hiciese propaganda nazi en México y, por último, advirtió que si esto no cambiaba, los mexicanos no se abstendrían de llevar a cabo acciones antialemanas [29] .

La extendida actitud antinacionalsocialista y esta advertencia condujeron a que los grupos nacionalsocialistas decidieran guardar reserva [30] . En lo sucesivo, el Landesgruppe se cuidó tanto de aparecer en público, que se esfumó de la percepción popular, y su existencia permaneció oculta también a ojos de círculos bien informados. Por ejemplo, con motivo del nombramiento de Bohle como Jefe de la AO en el Ministerio de Asuntos Exteriores, El Nacional escribió un artículo fundamental sobre la AO, sin conocimiento alguno de que pronto probablemente surgiría en México uno de estos misteriosos grupos [31] . En junio de 1939 el ministro alemán resumió las reacciones del público mexicano de la siguiente manera: "Prescindiendo de ataques aislados de la prensa de la extrema izquierda, la organización del partido no fue expuesta a impugnaciones por parte de los mexicanos" [32] .

El gobierno mexicano tenía información sobre el NSDAP en México desde principios de 1936. El asesinato del líder del Landesgruppe en Suiza, que provocó la prohibición del partido por las autoridades, fue motivo de un detallado informe del ministro mexicano en Alemania sobre los aconteci- mientos. En su opinión, sobre todo los países con colonias alemanas debían tomar en cuenta esos hechos, y sugería una investigación del partido y de aquellos alemanes que, siendo mexicanos por naturalización, eran al mismo tiempo miembros del partido nacionalsocialista [33] . El destinatario, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), sin embargo, no halló motivo para preocupación. El subsecretario escribió: "En cuanto a la sugestión que Ud. hace en el sentido de que se vigilen las actividades del Partido Nacional socialista en México [...], esta Secretaría no estima que haya nada que temer. En cuanto a que Suiza está formada,, entre otras razas, por alemanes que suman alrededor de 2.900.000, o sea el 70% de su población, México tiene sólo una pequeñísima colonia alemana que apenas llega a 6.000 (entre hombres, mujeres y niños), los cuales representan una fracción infinitesimal de nuestra población total" [34] .

Un año más tarde la SRE se mostró más interesada. Con motivo del nombramiento de Bohle al cargo de Secretario en el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Legación envió un informe largo y extenso sobre la organización y las tareas de la AO. Era deber de los partidarios en el exterior, escribió el representante diplomático, convertir al nacionalsocialis- mo a todos los ciudadanos alemanes que vivían fuera de Alemania. Los miembros del partido debían asegurar la enseñanza nacionalsocialista de los niños e impedir que se hiciesen ciudadanos de los países en que habían nacido o vivían. También era meta del NSDAP asegurar que aquéllos que, por motivos económicos o por conveniencia, debían aceptar la nacionalidad de un país extranjero, vivieran según los principios nacionalsocialistas y no se olvidaran de ser alemanes [35] . Llegados a ese punto, la SRE exigió más información sobre la A0 [36] .

De ahí en adelante, la Legación mexicana en Alemania informó regularmente sobre la AO: por ejemplo, acerca de los problemas bilaterales que surgieron entre el Tercer Reich y otros países por la existencia de la AO, y también sobre congresos y la propaganda inglesa en contra de la AO. Una y otra vez se informó sobre la propaganda nazi entre los alemanes y se cuestionó la lealtad de éstos a México. En cuanto al grupo regional, la Legación sólo escribió que estaba dirigido por Wilhelm Wirtz, un político conocido, de personalidad carismática e íntimo amigo de Bohle [37] . En una carta de septiembre de 1937, se mencionaron por primera vez eventuales actividades de espionaje de la AO y de los alemanes en el extranjero. Se dijo que la prensa extranjera había descrito en los últimos años los métodos con que el NSDAP reclutaba sus miembros y reveló que éste vigilaba a críticos alemanes del régimen nacionalsocialista y espiaba entre círculos antinazis en el extranjero [38] .

De todas formas, estos informes surtieron efecto sobre la SRE, y despertaron y aumentaron las sospechas con respecto a los alemanes. El subsecretario Ramón Beteta, por ejemplo, estaba convencido de que las organizaciones que se ocupaban de los alemanes en el extranjero eran instrumentos de espionaje y de acción política del Reich [39] . A petición de Beteta, la Secretaría de Gobernación, a partir de ese momento, comenzó a vigilar a los alemanes en México [40] . Obviamente, ni las conclusiones de Beteta ni las investigaciones del ministerio tuvieron consecuencias para los alemanes y el NSDAP. De ahí que RÜdt von Collenberg y Wilhelm Wirtz constataran unánimamente, en junio de 1939, que la existencia del partido y de otras instituciones de la comunidad no corría peligro [41] .

Esta opinión del ministro alemán también se basaba en correspondencia con la SRE del año 1937, motivada, entre otras cosas, por el ya mencionado artículo de El Nacional, en el que el diario analizaba de modo fundamental el problema de un partido que actuaba fuera de su patria y reclamaba el uso de poder sobre los propios ciudadanos en el extranjero, concluyendo que no eran aceptables estos grupos porque podían perjudicar a los países en que desarrollaban sus actividades [42] . En algunas cartas enviadas a la SRE, RÜdt contradecía estas declaraciones, aduciendo que, según las leyes de la AO, los miembros del partido en el extranjero tenían la obligación de evitar cualquier involucramiento en la política de los países receptores [43] .

La respuesta del Secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Hay, revelaba el desinterés del gobierno mexicano de tematizar a la AO en las relaciones bilaterales, limitándose a expresar satisfacción de que la AO no se inmiscuyera en la política de otros países. Estas fueron las únicas palabras del Secretario con respecto a la AO. Así pues, la AO no jugó ningún papel importante, ni en los debates de la política interior ni en las relaciones con el Tercer Reich. A pesar de la atención despertada sobre las actividades del partido y los alemanes en el país, parece que el número de alemanes era demasiado pequeño para constituir un peligro para México, aunque estuvieran influenciados por la ideología nacionalsocialista.

En eso, México se distinguió fundamentalmente de otros países latinoa- mericanos. En Argentina y Brasil se proscribieron los grupos regionales de la AO, en tanto que en Chile suspendieron el funcionamiento de un grupo vinculado a la Juventud Hitleriana y expulsaron a un alto funcionario del NSDAP. En todos estos países hubo discusiones en la prensa y en las cámaras de diputados sobre los partidos formados por extranjeros. Algunos políticos atacaron a la AO y sospecharon a otros de actividades subversivas y de traición. Lo que diferencia la experiencia mexicana respecto de los otros países es que en éstos la propaganda de la AO entre los descendientes de los alemanes, los inmigrantes y los ciudadanos, y los intentos de unificar a las comunidades alemanas bajo el control del NSDAP, eran vistos como un peligro para la integridad nacional. En Brasil, las actividades de los nazis aumentaron la desconfianza tradicional hacia los descendientes de los alemanes. El partido -reprochaban- impedía la integración de este grupo de la población en la nación brasileña. En Argentina, en cambio, donde los alemanes eran mayormente apreciados como buenos ciudadanos, se temió que la propaganda nacionalsocialista separase a éstos de la nación. A pesar de que en Chile vivían muchos menos alemanes que en los otros dos países, que contaban con una comunidad alemana de cientos de miles, existían - como en Brasil- regiones en las que predominaban los alemanes, lo cual también fue motivo de crecientes sospechas y de restricciones. En México, en cambio, no había muchos alemanes, ni tampoco concentraciones de éstos en determina- das partes del país [44] .

México, la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich

El comienzo de la Segunda Guerra Mundial tuvo grandes repercusiones para los países latinoamericanos. La neutralidad, que en pocos días proclamaron todos los estados, limitó la libertad de acción. El tratamiento de los ciudadanos de los países en guerra adquirió gran importancia, porque esto podía poner en peligro la neutralidad del país. Finalmente; muchos estados europeos dejaron de ser socios comerciales como consecuencia de las conquistas alemanas y el bloqueo inglés.

La Segunda Guerra Mundial también cambió el papel de los Estados Unidos de América en el sistema internacional. Aunque neutral legalmente, claramente se alineó junto a las democracias y apoyó a Inglaterra en su lucha contra el Tercer Reich. Por temor a la subversión totalitaria en el continente americano y por motivos estratégicos, aun antes de su ingreso a la guerra en diciembre de 1941, el gobierno americano trató de liquidar la influencia alemana en la economía, la política y la sociedad latinoamericanas. Sobre todo permitió que se prohibieran las organizaciones nacionalsocialistas y se intensificara la cooperación militar, económica y política con los estados al sur del Río Grande.

En septiembre de 1939, las relaciones mexicano-americanas, que nunca habían estado libres de tensiones, habían llegado otra vez a un punto muerto, habiendo empeorado con la nacionalización de la industria petrolera en marzo de 1938, que había afectado también a empresas americanas. Estas impidieron el transporte y la venta de petróleo mexicano, y exigieron la restitución de sus posesiones anteriores o una indemnización. El gobierno americano suspendió la compra de plata mexicana, prácticamente boicoteó el petróleo mexicano, rompió las negociaciones sobre un acuerdo comercial y negó créditos estatales para el vecino del sur; por otra parte, México tenía que pagar compensaciones a los ciudadanos americanos que perdieron sus bienes durante la Revolución -todos problemas que no habían sido resueltos cuando empezó la guerra [45] .

Poco tiempo después del comienzo de las hostilidades, en México se comenzó a pensar en las consecuencias de la guerra y cómo enfrentarlas. La pérdida del mercado europeo era lo que más ocupaba a los políticos y les llevó a la convicción de que había que intensificar las relaciones comerciales con los estados del continente americano. Después de perder la esperanza en un pronto fin de la guerra a raíz de la agresión alemana contra Dinamarca y Noruega, el gobierno mexicano empezó a tomar medidas concretas. En un memorándum que transmitió al presidente Lázaro Cárdenas el 16 de mayo de 1940, el General Rafael Sánchez Tapia examinaba críticamente la política de neutralidad, llegando a la conclusión de que era inevitable la entrada de los Estados Unidos en la guerra. Independientemente de su origen, dijo, ésta podía extenderse por el continente americano, ya que una guerra, dada la interdependencia económica y política, significaba una amenaza para todos los países del mundo. Tapia opinaba que los estados de América Latina y el Caribe jugaban un papel eminente en la conflagración. México, ante todo, tenía una posición geopolítica importante, por su infraestructura y la proximidad al canal de Pánama. Por eso, el país no podía mantener la política exterior que había practicado hasta entonces. La neutralidad de un estado débil como México no serviría en caso de un conflicto entre los Estados Unidos y otra potencia, si uno de los combatientes necesitaba a México para fines militares. Tapia proponía concluir un acuerdo militar con los Estados Unidos lo antes posible. Aunque el ingreso a la guerra de los Estados Unidos arrastraría a México, tal acuerdo tenía ventajas para Tapia, pues permitiría solucionar algunos de los problemas con el gran vecino: por ejemplo, viejas deudas y la nacionalización de empresas o haciendas americanas. México podría suministrar materias primas y productos que necesitaran los Estados Unidos para su defensa. Mediante la cooperación con los EE.UU., se podría fomentar la industria mexicana, la construcción de carreteras, etc. En resumen, una alianza con los Estados Unidos podría aportar mucho al crecimiento económico y a la solución de problemas urgentes. Las ventajas para los EE.UU. serían que México serviría de ejemplo para otros países latinoamericanos; que, como aliado, los EE.UU. tendrían fácil acceso a puertos y aeropuertos mexicanos por los que podrían transportar material y hombres para la defensa del canal; finalmente, México podría establecer bases para el abastecimiento y el apoyo del ejército americano [46] .

El presidente Cárdenas evidentemente tomó en cuenta los consejos del general. El 1 de junio, por ejemplo, el embajador mexicano en los EE.UU., durante una visita a México, comunicó a un funcionario de la representación diplomática americana que se podría enviar a un alto militar a los Estados Unidos para conversar, entre otras cosas, sobre una cooperación más estrecha y la nacionalización de las empresas petroleras. Unos días más tarde, el mismo Castillo Nájera declaró en Washington al sub-Secretario de Estado, Sumner Welles, que el presidente Cárdenas estaba de acuerdo en que militares americanos y mexicanos hablaran sobre una cooperación en caso de estallar un conflicto. Subrayó especialmente que el presidente le había encargado asegurar que México estaba interesada en un acuerdo militar y que, en caso de guerra, los EE.UU. podían contar con todo el apoyo posible [47] .

Unas semanas depués, el 19 y 21 de junio, se reunieron los ministros más importantes en la residencia de Cárdenas, para fijar la posición del país ante la conferencia de los estados americanos en julio en La Habana [48] . Ya el memorándum del general Tapia había subrayado la necesidad de cooperar con los EE.UU. En esta reunión se cristalizaron más posiciones fundamen- tales de la inminente política exterior que se avecinaba. Hubo un acuerdo casi unánime de que Alemania, a pesar de los últimos éxitos, todavía no había triunfado en la guerra. También se convino que EE.UU. se sentía amenazado militar y económicamente por los países del Eje y la guerra en Europa, y que realmente esta amenaza existía y también tenía importancia para México, porque su destino como país dependía de los Estados Unidos. Asimismo, los representantes del gobierno coincidieron en que, tarde o temprano, los EE.UU. entrarían en la guerra y lucharían al lado de los Aliados. El Secretario de Relaciones Exteriores Hay dijo que los americanos incluso se sentían obligados a intervenir militarmente para contrarrestar la expansión económica alemana porque, después de la consolidación de su imperio en Europa, Alemania seguramente trataría de eliminar a los EE.UU. del mercado latinoamericano. Puesto que México, un país débil, no podría rechazar los deseos de EE.UU., prosiguió Hay, tendría que cooperar en la defensa del continente. Si México se opusiese a tal cooperación, los EE.UU. igual tomarían lo que necesitaban. Por último, dijo que no se podía traicionar a la patria: aquella cooperación debía ser digna, patriótica y decorosa.

Por otro lado, sin embargo, el Ministro Suárez no quería concentrarse demasiado en los EE.UU. En su opinión, México debía dejar abiertas las opciones, por ejemplo la posibilidad de seguir comerciando con Europa. Sobre todo había que tratar, tal como había señalado Tapia, de solucionar los problemas existentes con los americanos y de sacar ventajas de una cooperación con los EE.UU.:

"Si los Estados Unidos exigen de México una colaboración en materia militar, política, internacional, y en materia de defensa, tengamos la habilidad suficiente para obtener el mayor número posible de ventajas para México. La medida en que cooperemos con Estados Unidos debe ser a cambio de una ventaja. Se debe establecer la cooperación sobre la única base que existe, sobre la base de reciprocidad".
Aun cuando el gobierno mexicano podía negociar de una manera dilatada, mientras los EE.UU. no habían entrado en la guerra, la cooperación mexicano-americana se fue intensificando más adelante [49] .

Este reajuste de la política exterior mexicana también tuvo consecuencias para un miembro destacado del grupo regional de la AO. Ya en los primeros meses de la guerra aumentó la atención hacia los alemanes y circularon rumores acerca de actividades subversivas alemanas. Los acontecimientos de la guerra europea, sobre todo los rápidos éxitos alemanes que para muchos observadores resultaban inexplicables, llevaron a la convicción de que la AO era una Quinta Columna que planificaba golpes de estado y ayudaba al ejército alemán en sus campañas. De ese modo, cada alemán aparecía como un soldado y espía del Tercer Reich [50] . A principios de 1940, empezó en EE.UU. una sistemática campaña de prensa. En la respetada revista Foreign Affairs, por ejemplo, se leyó: "There are numerous indications that German agents are active in the capital [México, D.F.]" [51] . Más claro -y aparentemente con más fundamento- lo dijo Hal Burton en el Daily News unos meses después:
"German espionage in Mexico, in South America, and indirectly in the US, is under the direction of Arthur Dietrich, press attache [sic] of the German legation. From his office flows a constant stream of money and propaganda. Newspapers or magazines are subsidized. Writers are paid for obligue attacks on the US" [52]
Aparentemente, el presidente Cárdenas no se mostró impresionado por éste y otros reproches en la prensa norteamericana. En una declaración pública el 22 de mayo, se dirigió contra estas afirmaciones y subrayó, al contrario, la tendencia antimexicana de ciertas potencias extranjeras, es decir los EE.UU.:
"El hecho de que se venga hablando de la existencia en México de una llamada Quinta Columna, debemos considerar que obedece a fines políticos no sólo internos, sino a intereses del exterior. La prensa nacional debe ser muy cuidadosa en sus noticias para no servir con ellas a los enemigos de México, que están haciendo campaña en el extranjero en contra del país, pretendiendo hacer creer que es aquí un campo de actividades subversivas. El Gobierno de México ha manifestado y declara nuevamente que no consentirá a elementos extranjeros que pretendan comprometer la política de estricta neutralidad que ha venido sosteniendo el Gobierno de la República, y que procederá con toda energía en los casos de violación a las leyes del país [53] .
Pocos días más tarde, en una entrevista con el New York Times, el subsecretario Ramón Beteta repitió la posición de su país en contra de los reproches en la prensa americana. Por disposición explícita del presidente, tenía que intentar contrarrestar los esfuerzos antimexicanos en los EE. UU. [54] . Beteta amplió los argumentos del presidente, refiriéndose al tamaño de la comunidad alemana:
"Dr. Beteta also did not see any danger from fifth column activities in the country. Emphasizing that this fiad been grossly exaggerated, he said that such reports that there were 15,000 German tourists and hidden airports in the country are notoriously false. `Of course, there must be in Mexico Nazi elements among the small German colony, which amounts to 6,000 people out of a foreign population of 150,000 and of 20,000,000 Mexicans for the whole Republic. I am sure, however, that this small group has found neither support nor sympathy in the government or among the liberal progressive groups in Mexico'." [55]
A pesar de que en diversas ocasiones oficiales mexicanos subrayaron públicamente la inocuidad de los nacionalsocialistas en México, el presidente Cárdenas estaba preocupado, no obstante, y ya en mayo de 1940 encargó al Ministerio del Interior llevar a cabo un estudio acerca del nacionalsocia- lismo [56] . Cárdenas dispuso del extenso documento a partir del 23 de mayo [57] . En éste, se presentaba a Arthur Dietrich como la persona decisiva de la comunidad alemana y el responsable de las relaciones con los círculos mexicanos. Se decía que Dietrich, "individuo sin educación ni escrúpulos, pero sumamente astuto", vigilaba a los miembros de la comunidad alemana respecto de su lealtad al Tercer Reich y disponía que se boicotease a quien actuara de una manera antinacionalsocialista. Como jefe de propaganda de la Legación alemana, cultivaba contactos con la prensa mexicana. Todavía antes de la guerra, administraba y distribuía el presupuesto para anuncios de las empresas alemanas. Tenía tanto éxito que toda la prensa independiente mexicana (es decir, ajena al gobierno y a los sindicatos) estaba a disposición de la propaganda alemana. Además, financiaba partidos y diputados. Los agentes del ministerio escribieron que ellos mismos una vez tuvieron la oportunidad de observar la entrega de un fajo de notas. Comparados con Dietrich, otros alemanes, pero también el grupo regional del NSDAP, en efecto parecían inocuos. El ministro alemán, por ejemplo, proseguía el informe, no se inmiscuía en intereses ajenos a sus funciones diplomáticas. El NSDAP sólo admitía a ciudadanos alemanes y propagaba las ideas nacionalsocialistas únicamente entre sus miembros. En la Comunidad del Pueblo Alemán, controlada por el partido, también había ciudadanos mexicanos, pero éstos se mantenían apartados entre sí y no trataban de hacer propaganda. El único que, según las informaciones del ministerio, salió de este grupo cerrado, era Arthur Dietrich.

Los resultados de la investigación parecían confirmar los reproches de la prensa americana, por lo menos con respecto a Dietrich. Las últimas dudas que Cárdenas podía entretener, tal vez, en cuanto al informe de su servicio secreto desaparecieron durante una conversación con un representante de la embajada norteamericana. Probablemente éste ya disponía de la información que la Policía Federal de los Estados Unidos transmitió al presidente Roosevelt el 26 de mayo [58] , según la cual, Dietrich era el hombre más importante de Alemania en México en todo lo concerniente a propaganda, espionaje y sabotaje, y por lo tanto era una persona non grata para las autoridades americanas.

Las indagaciones y la conversación con el norteamericano lograron su efecto. El 11 de junio, el Secretario de Relaciones Exteriores exigió al Ministro alemán que se suspendiese a Dietrich, y que éste cesase sus actividades de propaganda y abandonase el país [59] . Esta decisión la justificó Eduardo Hay ante el representante diplomático alemán alegando que, en una situación difícil, México debía ceder ante una demanda norteamericana [60] . Aunque el secretario haya exagerado aquí las presiones americanas a fin de reducir la responsabilidad de su gobierno, en lo esencial su argumentación era acertada: la expulsión de Dietrich representó un primer paso visible del reajuste de la política exterior mexicana; después de las declaraciones del embajador Castillo Nájera a oficiales americanos, fue una señal para el gobierno y los medios de publicidad americanos de que México cooperaría con los Estados Unidos en la defensa hemisférica del continente americano. A pesar de su orientación hacia los EE.UU., el gobierno mexicano no proscribió ni molestó al Landesgruppe, porque aparentemente sólo era Dietrich el que se inmiscuía en la política interior del país y perturbó las relaciones con el coloso vecino. El gobierno obviamente no veía un peligro en la existencia de una organización que constaba de un puñado de nacionalsocialistas.

RÜdt von Collenberg se enteró inmediatamente de la nueva orientación de la política exterior mexicana, pero constató que, a pesar de la poca simpatía que manifestaba el gobierno mexicano por Alemania, se había comportado de acuerdo con los criterios de la neutralidad. Para RÜdt, la expulsión de Dietrich significó un cambio fundamental de esta actitud [61] . Como RÜdt no vio un mejoramiento de esta posición tampoco bajo el nuevo presidente Avila Camacho, que asumió su cargo el 1 de diciembre de 1940, disolvió el partido en abril de 1941, a fin de evitar que el gobierno mexicano proscribiese el partido y detuviese a sus miembros [62] .
 

NOTAS

Literalmente secretario de estado, en la jerarquía después del ministro. 
Acerca de la historia de la AO, véase Hans-Adolf Jacobsen, Nationalsozialistische Aussenpolitik 1933-1938, Frankfurt/M., Berlin 1968, pp. 90 y ss. Donald M. McKale, The Swastika outside Germany, Kent 1977. La vida de Bohle en Donald M. McKale, "Ernst Wilhelm Bohle - Chef der Auslandsorganisation (AO)", en: Ronald Smelser/Enrico Syring/ Rainer Zitelmann (eds.), Die Braune Elite II. 21 weitere biographische Skizzen, Darmstadt 1993, pp. 26-38. 
DeutschlandIBundesarchivIAbteilung Potsdam (BAIP en adelante) 62 Au 169, Generalbericht der Abteilung fÜr Deutsche im Ausland, 16.9.32, pp. 14 y 54. 
El número de diputados del NSDAP en el Reichstag subió de 12 a 107. 
BAIP 62 Au 1 59, Generalbericht, 16.9.32, p. 54. 
Ibíd. Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko NS.D.A.P, enero 1934, RÜckblick und Ausblick zur Jahreswende 1933-1934, s.p. Deutschland/Bundesarchiv (Koblenz) (BA en adelante), NS 9/92, circular, 10.10.33 y NS 9/94, circular, 14.5.34. Deutschland/Politisches Archiv des AuswÜrtigen Amtes (Bonn) (PA en adelante), Inland II A/B, 82-02B, Berichte auf Runderlass vom 31.5.35, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 20.7.35. PA, R 27267, Statistik der AO der NSDAP, Stand 30.6.37. Deutschland/Berlin Document Center (BDC en adelante), legajo Karl Blankenhorn, AO der NSDAP, Statistik 1939. 
Cifra para 1935, según Brígida von Mentz/Verena Radkau/Daniela Spenser/Ricardo Pérez Montfort, Los empresarios alemanes, el Tercer Reich y la oposición de derecha a Cárdenas, 2 tomos, México, D.F., 1988, p. 141. 
Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko, enero 1934, s.p. 
Un ejemplo es el Landesgruppe Argentina, que entre 1931 y 1935 cambió tres veces sus líderes. Ver el estudio del autor: "Entwicklung und Aktivitáten der NSDAP in Argentinien, 1931- 1945", en: Holger M. Meding (ed.), Nationalsozialismus und Argentinien. Beziehungen, EinflÜsse und Nachwirkungen, Frankfurt et al. 1995, pp. 67-80. 
Fue Arthur Schmolz, jefe del NSDAP del Norte de España, quien viajó por Chile, Argentina y Brasil. Especialmente en Chile, su visita llamó la atención de la comunidad alemana y tuvo un efecto positivo para el crecimiento del partido. Ver Mitteilungsblatt der NSDAP, Landesgruppe Chile, 15.1.33, S. 41. PA, Ref. D., P.O. 5, NS-Bewegung, Bd. 2, Legación alemana en Santiago al Ministerio de Asuntos Exteriores, 4.3.32. 
PA, R 27246, Landesgruppe México a Auslandsabteilung, 22.4.33. 
Para el Brasil, Káte Harms-Baltzer, Die Nationalisierung der deutschen Einwanderer und ihrer Nachkommen in Brasilien als Problem der deutsch-brasilianischen Beziehungen 1933-1938, Berlin 1970. Para la Argentina, Arnold Ebel, Das Dritte Reich und Argentinien. Die diplomatischen Beziehungen unter besonderer BerÜcksichtigung der Handelspolitik (1933- 1939), K&ln, Wien 1971. Ronald C. Newton, The 'Nazi Menace' in Argentina, 1931-1947, Stanford 1992. Para un panorama general, ver Reiner Pommerin, Das Dritte Reich una Lateinamerika. Die deutsche Politik gegenÜber Mittel-und Stidamerika 1939-1942, DÜsseldorf 1977. 
Este análisis es el resultado de extensas investigaciones en el Berlin Document Center, donde el autor revisó cerca de mil legajos personales de partidarios de la AO. 
Su curriculum vitae en PA, R 121299, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 12.6.34 (apéndice). 
Para Bohle, esto era el "objetivo final" de la AO, ver PA, R 27246, Bohle a Schmeer, 12.5.33. 
Acerca de la DVM, véase Mentz et al., pp. 148 y ss. Sobre la unificación forzada, Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko, febrero 1934 a junio 1935. PA, R 99263, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 26.6.34. PA, R 99264, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 23.1.35. PA, R 99265, correspondencia Pagenstecher/RÜdt, abril a junio 1935. La declaración de RÜdt en Monatliche Mitteilungen der Landesgruppe Mexiko, febrero/marzo 1934, p. 28. 
Sobre el Colegio Alemán, ver Mentz et al., pp. 197-248. BA, R 57 neu 1185, Bericht Über das Schuljahr 1939, 31.7.40. Der Auslanddeutsche, abril 1935, p. 190, agosto 1936, p. 596, noviembre 1936, p. 857. Mitteilungen der Deutschen Volksgemeinschaft in Mexiko, junio 1938, p. 27. 
BDC, legajo Karl Blankenhorn, AO der NSDAP, Statistik 1939. 
Ver Ricardo Pérez Montfort, "Los camisas doradas", en: Secuencia 1/4 (1986), pp. 66-77. Mentz et al., tomo 2, pp. 251-350. México/Archivo General de la Nación (México, D.F.), Lázaro Cárdenas del Río (AGN-LC en adelante), 541.1/41, La Prensa (San Antonio, Texas), 23.8.37 (el diario consiguió obtener fuentes internas de la ARM). Argentinisches Tageblatt, 4.4.37. PA, R 104953, apuntes de Dieckhoff sobre conversación con RÜdt, 28.5.38; ib., Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 10.5.37. Staatsarchiv Hamburg (StA HH en adelante), Aufklárungsausschuss, Nr. 7, Bd. 1, Ausschuss a AO, 15.6.36; AO a Ausschuss, 3.7.36; correspondencia Ausschuss/AO, 8.7./28.7.36. 
Unos ejemplos: Willi Kóhn, comisario de la AO para América Latina, era agregado de prensa para siete países latinoamericanos, con sede en Buenos Aires. Hans KrÜger representó varias instituciones de propaganda alemana en Chile y era ayudante del Landesgruppenleiter. Hans Henning v. Cossel, un Landesgruppenleiter en Brasil, distribuyó propaganda alemana en Sáo Paulo. 
PA, R 60030, Informe del Consulado alemán en Florianópolis, 26.5.36 (apéndice). Der Urwaldsbote (Blumenau, Brasil), 6.11.34. Delegácia da Ordem Política e Social de Santa Catarina (ed.), O Punhal nazista no corapdo do Brasil, Florianópolis 1944, pp. 127, 129 y ss., 135, 178 y ss., 181. 
Trabajo, 6.7.35, 20.7.35. BA, R 57 180/41, AO a DAI, 10.12.35. Unsere Welt, julio 1935. 
A Offensiva, 1.9.37. 
BA, R 57 181/41, AO a DAI, 10.7.36. BA, R 57 180/41, AO a DAI, 23.12.36. DAI a AO, 25.10.34 y AO a DAI, 29.4.36. Deutsches Wollen, 30.8.35. Deutsche Arbeit, marzo 1935, pp. 125-129. Der Auslanddeutsche, mayo 1935, p. 240. 
Ver México/Archivo de la Secretaria de Relaciones Exteriores (ASRE en adelante), III-134-8, III-127-28, III-134-20, III-236-19, C-6-2-4, y varios informes de la Legación alemana en PA, R 104954. 
El Nacional, 23.2.35. ASRE, C-6-2-4, 23.10.38. 
Ver Thomas G. Powell, Mexico and the Spanish Civil War, Albuquerque 1981. México y la República Española. Antología de documentos, 1931-1937, México, D.F. 1978. José Antonio Matesanz, "De Cárdenas a López Portillo: México ante la República Española, 1936- 1977, en: Estudios dé Historia Moderna y Contemporánea de México 8 (1980), pp. 179-231. 
Guillermo Garcés Contreras, México: 50 años de política internacional, México 1982, pp. 15- 34. Friedrich Katz, "Mexiko und der Anschluss ósterreichs", en: Zeitschrift fÜr Lateinamerika 11 (1976), pp. 113-120. 
PA, R 79600, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 28.5.34. 
PA, R 99263, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 26.6.34. 
El Nacional, 21.2.37. 
PA, R 29813, nota RÜdt v. Collenberg, 13.6.39. 
ASRE, 27-27-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, 4.3.36. 
ASRE, 27-27-3, SRE a Legación mexicana en Berlín, 4.4.36. 
ASRE, 30-23-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, 8.4.37. 
ASRE, 30-23-3, SRE a Legación mexicana en Berlín, 19.5.37. 
ASRE, 30-23-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, Informes correspondientes al mes de abril, sin fecha. 
ASRE, 30-23-3, Legación mexicana en Berlín a SRE, 25.9.37. 
ASRE, III-358-3, SRE a Secretaría de Gobernación, 4.11.37. En esta ocasión, Beteta se refería al Instituto de Alemanes en el Extranjero (Deutsches Auslands-Institut). 
ASRE, III-358-3, Secretaría de Gobernación a Servicios Especiales, 11. 11.37. 
PA, R 29813, nota RÜdt von Collenberg, 13.6.39, nota Wilhelm Wirtz, 13.6.39. 
El Nacional, 21.2.37. 
ASRE, III-159-2, Legación alemana en México a SRE, 25.2.37. ASRE, III-168-1, Legación alemana en México a SRE, 2.8.37. 
Ver Harms-Baltzer, Ebel, Newton. René Gertz, O perigo alemao, Porto Alegre 1991. Para la posición del gobierno chileno, ver Chile/Archivo Nacional, Ministerio de Relaciones Exteriores, Oficios dirigidos, 4501-5000, MRE a Legación alemana en Santiago, 20.7.35: "Lejos de pretender inmiscuirse en la política interna de otros países, mi Gobierno tiene el derecho y la obligación de no mirar con indiferencia el ejercicio en el territorio de la República de actividades políticas cuyos peligros bastan para dar idea de las circunstancias de que ellas se extiendan a individuos que son chilenos según la legislación de este país y de que se trata de hacer ambiente en territorio chileno a una ideología política que, por respetable que pueda ser en el país extranjero donde se la dirige, extendida y divulgada en Chile podría llegar, aun sin que se le pretenda, a perturbar la acción de las autoridades de este país y hasta imponerles molestias que no tendrían por qué aceptar". Handw6rterbuch des Grenz-und Auslandsdeutschtums, eds. Carl Petersen, Paul Herrmann Ruth, Hans Schwalm, 3 tomos, Breslau 1933-1940, t. 1, S. 115-143 18 (Argentinien), S. 480-481 (Blumenau), S. 505-536 (Brasilien), S. 605- 608 (Buenos Aires); t. 2, S. 2-4 (Chaco), S. 10-36 (Chile), S. 432-434 (Entre Ríos); t. 3, S. 402-405 (Llanquihue). A pesar de su tendencia nacionalsocialista, brinda un panorama general útil. En vista de esto, las relaciones económicas con Alemania no jugaron un papel para el gobierno mexicano. 
Blanca Torres, México en la Segunda Guerra Mundial, México, D.F. 1988, pp. 10 y ss. Klaus Volland, Das Dritte Reich und Mexiko. Studien zur Entwicklung des deutsch-mexikanischen Verhdltnisses 1933-1942 unter besonderer BerÜcksichúgung der 0lpolitik, Frankfurt/M., Bern 1976, p. 154ff. Acerca de los problemas mexicano-americanos después de 1938, ver E. David Cronon, Josephus Daniels in Mexico, Madison 1960, pp. 185 y ss. 
AGN-Cárdenas, 550/46-6, Memorándum para el Señor Presidente sobre la política de neutralidad de México, 16.5.40. 
Torres, pp. 17-27. 
AGN-Cárdenas, 550/46-8, Resumen de lo que se dijo en la junta celebrada en el Palacio Nacional, el día 19 de junio de 1940. Ebenda, Junta celebrada en el Palacio Nacional, a las 11.30 horas del 21 de junio de 1940. 
Para más detalles, ver Torres. 
Véase Louis de Jong, Die deutsche FÜnfte Kolonne im Zweiten Weltkrieg, Stuttgart 1959. 
Foreign Affairs 18/2 (January 1940), pp. 266-279, la cita en p. 271 s. 
Daily News, 24.5.40. 
AGN-Cárdenas, 704.1/124-1, nota sobre la conferencia de prensa del presidente Cárdenas, 22.5.40. Palabras y Documentos Públicos de Lázaro Cárdenas 1928-1970, t. 1: Mensajes, discursos, declaraciones, entrevistas y otros documentos, 1928-1940, México, D.F. 1978, p. 411 s. 
AGN-Cárdenas 433/479, Cárdenas a Beteta, 31.5.40: "[...] tome usted cuanto dato estime pertinente para fortalecer la firme actitud del Gobierno de México y contrarrestar cuanta labor se haga en los Estados Unidos, o en cualquier otro país, con la mira de buscar perjuicios al nuestro". 
New York Times, 2.6.40. 
Leslie B. Rout Jr./John F. Bratzel, The Shadow War. German Espionage and United States Counterspionage in Latin America during World War II, Frederick (Maryland) 1986, p. 56. 
AGN-Cárdenas, 704.1/124-1, Inspectores PS-10 y PS-24, "El Nazismo en México", 23.5.40. 
AGN-Cárdenas, 704.1/124-1, Cárdenas a Daniels, 30.5.40. J. Edgar Hoover a White House, 26.5.40, según Rout/Bratzel, p. 35. 
PA, R 29676, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 11.6.40. 
Ibíd. 
ASRE, C-6-2-4,11.6.40. 
PR 29676, Legación alemana en México al Ministerio de Asuntos Exteriores, 4.4.41. ASRE, III-168-1, Legación alemana en México a SRE, 7.4.41. 




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