Central America and the Middle East - The Internationalizution of the Crises    
DAMIAN J. FERNANDEZ (ed.): Miami, Florida, International University Press, 1990.
  
Fernández sugiere que el marco más adecuado para el análisis de las relaciones de América Central con el Medio Oriente es el de la teoría "telaraña" que fuera desarrollada por el Prof. Edward Azar de la Universidad de Maryland. En esencia, se sugiere que los conflictos no sean vistos como de naturaleza este/ oeste o norte/ sur sino como una especie de red de círculos concéntricos y segmentos de conexión, incluyendo actores domésticos y externos, unidos en distintas áreas o temas. La complicada telaraña que se produce hace más difícil la inmediata resolución de dichos conflictos, lo cual no puede ejercerse sólo por intromisión extranjera o por acuerdo de las fuerzas domésticas, requiriendo estrategias económicas y políticas innovadoras. Este tipo de análisis es, sin duda alguna, original y apropiado para comprender la naturaleza de la situación conflictiva en América Central, y puede ser ilustrado con iniciativas como la del ex-presidente de Costa Rica y Premio Nóbel de la Paz Oscar Arias, que promovía la idea de la paz regional y la no-ingerencia externa combinada con procesos de democratización internos.

Si bien el marco es adecuado para el análisis de la temática del libro, un problema preliminar surge del hecho que básicamente ninguno de los contribuyentes al mismo han usado en forma significante la teoría de la "telaraña". Los trabajos son introducidos como un mero conjunto de exposiciones presentadas en el marco de conferencias especializadas de América Latina. Sin ningún tejido coherente, con excepción de discutir las relaciones entre países de ambas regiones, la mayoría de los mismos se dedica a discutir el rol de Israel en América Central y básicamente un solo artículo está dedicado al estudio de las relaciones de Libia con la zona. El estudio sobre la "Religión y Revolución en Irán y Nicaragua" de Bahman Baktiari es muy interesante a nivel de análisis comparado (si bien es cierto que tanto el Shah y Anastasio Somoza fueron derrotados en una misma época, las diferencias entre el rol de las jerarquías islámicas y católicas son más notables que las similitudes), pero no tiene relación orgánica con el propósito del libro - es decir, comprender la ingerencia de actores del Medio Oriente en América Central - y la teoría de la "telaraña" no se enriquece particularmente con un mejor entendimiento del rol de la religión en dos regímenes de las respectivas zonas. Más aún, la sugerencia de Fernández de investigar otros aspectos comparativos como el de la "Libanización de Costa Rica" supone realmente forzar los parámetros comparativos.

El artículo de Judith Laikin Elkin sobre "La vida judía en América Central" es de carácter descriptivo y sólo marginalmente enfatiza los aspectos políticos de la presencia de esas comunidades y su incidencia en las relaciones de Israel con la zona. De carácter sobrio y objetivo, muestra la problemática de la supervivencia de poco más de 5.000 judíos esparcidos por los seis países (incluidos los 3.500 judíos de Panamá, aproximadamente la mitad de la cantidad en la región) y presenta en su conclusión algunas observaciones con respecto al futuro de tan pequeñas comunidades. Como el editor del libro nos dice, es lamentable que no haya sido incluido un trabajo similar sobre las comunidades árabes en América Central, numéricamente de mayor importancia. De modo que el título del libro, involucrando al Medio Oriente en general, es más ambicioso que el contenido real. De hecho, la desproporción del enfoque sobre Israel y los judíos con respecto al escaso enfoque del tema árabe demuestra un interés quizá excesivo en destacar un solo lado del conflicto. Una excepción a esta presentación es la de JoAnn Fagot Aviel y el artículo de Ignacio Klich, ambos sobre Israel y la OLP en Nicaragua; el segundo contradice en cierta mesura al primero y critica algunos de los mitos desarrollados por parte de los sandinistas y algunas organizaciones judías en cuanto a la causa y efecto del deterioro de las relaciones con el estado judío y las raíces históricas del acercamiento a las organizaciones palestinas. El foco sobre Israel generalmente destaca la dimensión militar (artículo de Milton Jamail y Margo Gutiérrez) sin llegar a explicar que este país tiende generalmente a no discriminar en la venta de armas entre regímenes "malos" y regímenes "buenos". Al subrayar estos artículos la venta de armas a la dinastía Somoza y a los regímenes militares violadores de los derechos humanos como Guatemala (Cheryl A. Rubenberg), brindan al lector una imagen no suficientemente clara del pragmatismo sin frontera del complejo industrial militar en Israel. Ese tipo de énfasis casi no menciona al país de la región cuyas relaciones con Israel son las más estrechas: Costa Rica. El país maás "bueno" de la región, ha mantenido durante el transcurso de los años, y más destacadamente, después de 1967, una relación de amistad por encima de sus cambios de gobierno entre los partidos de tendencia social-demócrata y social-cristiana y el reemplazo en Israel del Laborismo por el bloque Likud; esa relación especial está quizá simbolizada por la renovada presencia de una singular embajada, plena de actividad diplomática, en Jerusalén. Concentrándose en Israel y en las relaciones militares, el libro presenta una imagen quizá no bastante equilibrada de la misma teoría de la "telaraña" sugerida por Fernández.

En algunos artículos puede verse claramente una actitud ideológica que predomina sobre la científica en su crítica a Israel y de apoyo a la causa árabe. También hay cantidades de errores factuales. Por ejemplo, Fagot Aviel considera que la administración Reagan canceló un empréstito de 75 millones de dólares ofrecido a los sandinistas por la precedente administración Carter (pg. 20). Pero, como Klich correctamente afirma, sólo el residuo de 36.4 millones fue cancelado (pg. 70). En otro caso, se menciona la venta de aviones Kfir a Honduras - "no aprobado hasta 1987" (pg.32) - lo cual pareciera sugerir que la transacción tuvo lugar a continuación, cuando en realidad Honduras al final no llegó a comprar los aviones israelíes, hecho que no se menciona en el artículo.

En general, se percibe una tendencia hacia el sensacionalismo y a presentar cifras exageradas sin cautela. En muchos casos, esta preferencia por la causa árabe es disimulada con un alto número de citas, que suponen una actitud más "objetiva". En primer lugar, el hecho de citar en gran cantidad artículos de prensa no hace que los "hechos" sean correctos. Algunos son contradictorios, incompletos y sensacionalistas, y el afán de "cubrirse" tras una cita no basta para volver el trabajo más científico. En segundo lugar, cuando se mencionan libros, no siempre se señalan las referencias en su contexto adecuado. El uso de fuentes secundarias solamente hace que la credibilidad de los artículos sea, en el mejor de los casos, "relativa", o, como Klich menciona, "While history can best be written when documents replace press clippings as the primary source of documentation" (pg.43). El hecho de que no haya acceso a documentos sobre venta de armas no impide que se revisen archivos sobre temas de índole política y, sobre todo, que se intente entrevistar a los actores más involucrados en las relaciones entre estas dos regiones. Una ilustración adecuada, tal vez, sea el buen trabajo periodístico de Jon Anderson [1] , quien fuera encargado por un proyecto de New Outlook de investigar el tema de las relaciones militares Israel-Centro América por un período de varios meses en las dos regiones. Algo así puede rendir resultados más fehacientes que aquéllos recopilados por los periódicos, basados en especulaciones y rumores. Si bien a veces, ocurre, como se dice en hebreo, que "de tantos árboles no se ve el bosque", lo más importante del trabajo académico no es el análisis de prensa sino una comprensión más profunda de los procesos, y, en el mejor de los casos, no pocos artículos de este libro se acercan más a un enfoque periodístico.

Es más fácil para mí ilustrar el problema, basándome en las citas de mis propios trabajos sobre el tema [2] . Muchas de las 22 citas que figuran en los tres artículos que siguen a la introducción de Fernández son presentadas fuera de contexto o pretenden corroborar suposiciones altamente especulativas. En un primer libro sobre el tema, conjuntamente con dos colegas, describíamos la participación del nicaragÜense Patricio Arguello Ryan junto con Laila Khalid en un fallido atentado por capturar un avión de El Al como "aparentemente excepcional", sin más referencia al caso. En dicha frase nos referíamos a que "Yassir Arafat inició un especial llamado a latinoamericanos a unirse al Fatah como voluntarios" y, en ese contexto, creíamos que el caso de Arguello era excepcional en el sentido de que no muchos oriundos de ese continente se involucraron en la lucha palestina. En base a estas dos frases, Klich afirma: "Edy Kaufman, un académico israelí, ha insinuado que Arguello no era un agente ("envoy') sandinista. Escribiendo conjuntamente con otros dos israelles, uno de ellos diplomático, él describe a Arguello como un `Voluntario' y se refirió a su enlistamiento con los palestinos como algo 'excepcional'. Aunque la presencia de un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores entre los coautores de Kaufman puede ser interpretada como una posible insinuación ("intimation'~, aún por verificar, que la rama de Inteligencia del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí piense lo mismo, esto sería imprudente" (pg. 54). El uso de esta cita sirve para demostrar cuán difícil es proporcionar al lector una -fidedigna versión de las fuentes. Otro ejemplo personal del mal uso del principio de la contradicción donde no la hay es el hecho de que, por un lado, yo sostuve generalmente en mis publicaciones académicas que Israel no fue el único abastecedor de armas de Anastasio Somoza Debayle en el transcurso de los años. Si bien Fagot Aviel menciona que de 1970 a 1974 Nicaragua importó el 98% de las armas de Israel, Klich afirma correctamente que la mención de ese alto porcentaje de la compra de armas de Israel está basado en un artículo del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), que luego fuera desmentido por el director de la institución (Klich, pg. 61). En ese sentido, pareciera darme la razón. Sin embargo, al mismo tiempo se hace mención de un artículo mío en una revista israelí (Politika, en hebreo, marzo-abril 1987), en el cual se dice que "en el año 1979 Israel fue el único país que suministró armas" a ese régimen, sin mencionar el año, omisión que permite demostrar una tendencia generalizada de Israel como único proveedor. Esta aparente contradicción no es más que el resultado de la mala redacción de mi artículo, tergiversado por el editor, sobre lo cual yo le llamé la atención. En lugar de que el investigador Klich preguntara cuál podría ser la razón de esa aparente contracción, y recordando, como bien lo sabe, que lo publicado en una revista no siempre es escrupulosamente correcto, casi media página del libro está dedicada a tratar de interpretar el sentido de esta incongruencia. Es posible que durante los últimos meses del régimen somocista en 1979, Israel haya sido el último proveedor del régimen, pero Klich olvida mencionar que me había referido sólo a esta etapa posterior.

Rubenberg se refiere a mis trabajos "y de muchos académicos" en Israel como respaldando ("echoed'~ la versión oficial que niega la participación oficial israelí en el entrenamiento contrasubersivo (pg. 98). Mi actitud crítica a la venta de armas a regímenes violadores de derechos humanos ha sido expresada claramente y, desde ese punto de vista, no podría ser considerado un "oficialista". Sin embargo, tengo grandes dudas de que representantes oficiales de Israel hayan participado en funciones de entrenamiento en condiciones de terreno tan distintas a las de nuestra zona, más aún cuando dicha asistencia no supone mayores ganancias que la venta de armas. En tales casos, es concebible que israelíes hayan entrenado en el uso específico de las armas compradas, sean aviones o metralletas, pero eso no implica un grado de participación como el que se sugiere en el artículo, sobre todo dada la ausencia de claras pruebas fehacientes y de casos conocidos de entrenadores muertos o capturados por la guerrilla.

La falta de contacto con la realidad regional, cuando en principio el acceso a ambas zonas es posible, hace de los escritores a larga distancia asiduos lectores de toda letra de imprenta sobre el tema, muchas veces interpolando versiones erradas, intencionalmente o no. Por ejemplo, Fagot Aviel menciona que los embajadores acreditados en Managua durante el régimen de Somoza (no clarifica cuál de ellos, padre o hijos) residían en la capital de Costa Rica (pg. 14). Eso no fue siempre así y por lo tanto no puede derivarse de ello ningún hecho trascendental, como lo hace Klich al suponer que el mover la representación de San José a Panamá por medio del transferido embajador Janan Olami representa "una degradación. de la relación" (pg. 65). Uno puede preguntarse si, en general, la falta de ese: contacto directo con los actores y la documentación es resultado simplemente de la falta de presupuesto para una investigación adecuada o quizá una preferencia por buscar la trama conspirativa asumiendo conexiones entre un recorte de prensa y otros hechos. La excesiva interpretación de noticias hace que se den explicaciones lógicas y coherentes a sucesos que muchas veces son el resultado de decisiones burocráticas, fricciones organizacionales, o simplemente errores y falta de continuidad en la implementación de decisiones. La actuación de Israel en base a un propósito determinado en América Central no es una buena ej:plicación como modelo de conducta "racional".

Otro punto de confusión es la afirmación que Israel actúa como intermediario de los Estados Unidos en la zona (pg. 16), sin precisar que, durante la época del presidente Carter, la exportación de armas a Guatemala y Nicaragua era relativamente conflictiva con la política de la Casa Blanca, mientras que en la época del presidente Reagan era de tipo convergente, aunque creara problemas a los amigos de Israel en el Congreso de los EE.UU. En general, la venta de armas está motivada por intereses económicos, aun arriesgando, a veces, las relaciones bilaterales con los EE.UU. Referirse a la "ayuda" de Israel a "Tachito" Somoza (Klich, pg. 44) y no a una transacción comercial supone elevar un deseo por encima de un interés pragmático. De hecho, este tipo de generalización no es correcta. Finalmente, la actualidad del tema es de relativa importancia, dados los cambios producidos en la región, especialmente en Nicaragua. De hecho, publicar el libro en 1990, sin tomar en cuenta la necesidad de actualizar algunos de los artículos que hablan en tiempo presente de una situación que ha cambiado fundamentalmente, es anacrónico, restando valor al análisis del tema. Al mismo tiempo, la dimensión histórica resulta también relativa dada la falta de uso de documentación de primera fuente. Es así que el libro cae en la digresión entre la controversia de una actualidad ya no tan actual y un estudio no lo suficientemente histórico como para ser reconocido como verdad científica.
 
Edy Kaufman Instituto Truman
Universidad Hebrea de Jerusalén
 

NOTAS

Jon Lee Anderson, "Loose Cannons: On the Trail of Israel's Gunrunners in Central America", NEW OUTLOOK, February 1989, pp. 10-26
.
 
ISRAEL-LATIN AMERICAN RELATIONS [1948-19731 (With Y. Shapiro and J. Barromi), (New Brunswick, Rutgers University, Transaction, 1979) 272 pages; "Israel's Foreign Policy Implementation in Latin America", in M. Curtis and S. Gitelson (eds.), (New Brunswick, Rutgers University, Transaction,1976) pp. 120-146; "Jews and Arabs in Latin America and the Middle East Conflict" (with Y. Shapira), PATTERNS OF PREJUDICE, (Vol. 10, No. 1, January-February 1976), pp. 15-27; "Cuban-Israel Relations" (with Y. Shapira), CUBAN STUDIES, (Vol. 8, No. 1, January 1978), pp. 21-35; "Central America: The View From Jerusalem", THE WASHINGTON QUARTERLY, (Fall 1974), pp. 40-51; "Israel Involvement in Latin America", in W. Perry and P. Wehner (eds.), THE LATIN AMERICAN POLICIES OF U.S. ALLIES, (New York, Prager, 1985); "Continuity and Change in Israel-Latín American Relations", in Jack W. Hopkins (ed.), LATIN AMERICA AND CARIBBEAN CONTEMPORARY RECORD, (New York, Holmes and Meier), pp. 168-177; "Israel and the Contras" (with N. Tsur), PRESENT TENSE, (June 1987), pp. 15-17; "Israel and Central America: Arras Sales and Their Significance", NEW OUTLOOK, (January-February 1989), pp. 29-33; y otros artículos en hebreo y crítica de libros.
 




© 2017 Tel Aviv University